Mi cosecha de 2016. Los libros.

Diecisiete títulos han caído este año. Novela, teatro, cómic, ensayo. Papel y, por primera vez desde que comparto en la red mis lecturas anuales, formato electrónico. De los 16, creo que sólo tres son novedades editadas este año. Sin más preámbulos, os dejo con mi cosecha de 2016 en lo que se refiere a lecturas.

17.- LOS POSESOS (Albert Camus): quizá la adaptación que hace Camus de “Los endemoniados” de Dostoievski no sea el título más adecuado para leer en el marco de una piscina municipal. Quizá por el ambiente o quizá porque le faltaba un poco de contexto a la obra de teatro, pero me ha resultado un tanto atropellada y liosa. A pesar de ello, grandes personajes, con gran profundización en sus desvelos emocionales/existenciales y relacionales, con un interesante trasfondo político pre-revolucionario.

16.- NEW ORDER, JOY DIVISION Y YO (Bernard Sumner): aceptable (no brillante) memoria del líder de New Order, recordando los tiempos en Joy Division, los propios New Order, giras, anécdotas, personajes… Entretenido pero sin más.

15.- LOS CAPRICHOS DE LA SUERTE (Pío Baroja): la salida de España y la estancia de exiliados por la guerra civil en París. Costumbrismo y reflexiones en medio de dos guerras. Es el tomo que menos me ha gustado de los tres que componen la trilogía “Las Saturnales” pero algunas cosas he subrayado de esta obra.

14.- MISERIAS DE LA GUERRA (Pío Baroja): miserias de la guerra. Miserias humanas, miserias morales. Crónica de Baroja de una atávica, atroz, cruel y brutal España durante la contienda civil a través del diario del diplomático inglés residente en Madrid Evans. Me encanta la portada de esta edición, por cierto.

13.- LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA (Paul Preston/José Pablo García): la adaptación a la viñeta de un libro eminentemente histórico. O de historia. Muy bien para los interesados en la temática, quizá aburrido para los que busquen algo más, aunque la pretensión de adaptar este título al cómic sea, precisamente, acercar ensayos al gran público.

12.- EL CANTOR VAGABUNDO (Pío Baroja): primer tomo de la trilogía “Las Saturnales” de Pío Baroja. Aunque arranca y finaliza con la guerra civil como marco contextual, el libro se centra en la figura de su protagonista, Luis Carvajal y Evans, y su deambular, sus anhelos, ilusiones, desilusiones… Un libro de gran riqueza literaria y con una gran carga filosófica. Como ‘pero’ diré que, a veces, resulta francamente caótico.

11.- LOS CUENTOS (Ramiro Pinilla): profundizando en el Universo de Pinilla, en su mitológico Getxo, en sus ensoñaciones sobre la guerra civil, a través del cuento, de los cuentos…

10.- ELOISA ESTÁ DEBAJO DE UN ALMENDRO (Enrique Jardiel Poncela): sólo por el desternillante prólogo al primer acto, ya merece la pena leer está divertida obra. #JARDIELISMO.

9.- LA SOLEDAD DEL CORREDOR DE FONDO (Alan Sillitoe): puede que el monólogo del protagonista del relato “La soledad del corredor de fondo” que da título a esta colección de relatos del autor británico Alan Sillitoe, sea uno de los mejores que he leído nunca. Las reflexiones de un adolescente internado en un Borstal (una especie de reformatorio) cargadas de inquina, de mala baba, dirigidas a sus enemigos (los responsables del internado, la policía, la sociedad, sus iguales… ¿todo dios?) y la consiguiente estrategia personal de dar un golpe en todos los morros a todos esos enemigos en el transcurso y final de una carrera de fondo, perdiéndola, dejándose ganar para, precisamente, ganar él en dignidad o, al menos, siendo consecuente con los principios que expone durante todo el relato.

Sobre el resto de piezas del libro, las hay igualmente sobresalientes (“Ocaso y decadencia de Frankie Buller”, claramente autobiográfico, me ha maravillado) y otras un poco más flojas pero todas ellas, incluida la de Collin Smith, protagonista de “La soledad del corredor de fondo”, con un evidente sesgo ideológico sin que, curiosamente, quede la impresión de que los personajes y su autor se adscriban a ninguna tendencia o grupo sino que defienden un individualismo a la defensiva. En fin, magnífico.


8.- NEBULOSA (Pier Paolo Pasolini): nunca había leído un guión hasta ahora. Este lo es. Un proyecto planteado para el cine que diseñó Pasolini y que nunca llegó a ver la luz en la pantalla. “Nebulosa” relata una noche de fin de año en Milán protagonizada por un grupo de ‘teddy boys’ que se dedican a realizar actos vandálicos. Aunque puede que no tengan nada que ver, por momentos, leyendo este guión, me venían a la cabeza imágenes de “La Naranja Mecánica” (aunque la pieza de Pasolini es tres años anterior a la de Burguess) Infelicidad, hastío, doble moral… traducidas en violencia juvenil.

7.- ANTONIO B., EL RUSO. CIUDADANO DE ETRCERA (Ramiro Pinilla): miseria. Poderdumbre. Ignorancia. Hambre. Uno de los libros más duros que he leído nunca. El objetivo era avanzar en su lectura para que el sufrimiento de Antonio B., El Ruso acabase, para bien o para mal. Un libro-documental (como dice mi amigo Javier Ikaz) basado en una terrible historia real. Tremendo.

6.- EL HAMBRE (Martín Caparrós): crónica que da voz a los hambrientos, a los ‘desechables’ (sic) de Níger, de India, de Sudán del Sur, Madagascar, EEUU, Argentina… y que se complementa con datos, reflexiones sobre causas y consecuencias y la búsqueda constante de la respuesta o respuestas a la incómoda pregunta de ‘¿cómo carajo conseguimos vivir sabiendo que pasan estas cosas?’

5.- BLANKETS (Craig Thompson): emotivo y precioso repaso autobiográfico de la infancia y la adolescencia de Craig Thompson. Su primer amor, la adaptación y evolución en una comunidad ultra-religiosa… En fin, cumple con las expectativas que siempre había escuchado sobre este título.

4.- LA BALADA DEL NORTE (Alfonso Zapico): lo empecé una mañana y lo acabé esa misma tarde. Fue mi primera lectura de este casi finiquitado 2016. Sobresaliente relato de un episodio histórico que no conocía (la revolución social-popular en Asturias en 1934) y fantásticos personajes (obviamente, fan absoluto de Apolonio) Deseando que salga ya el segundo tomo.

3.- LA CASA (Paco Roca): lo ha vuelto a hacer. Historia emotivísima a partir del relato más sencillo, cotidiano, universal… Me tocó especialmente. Paco Roca es un grande.

2.- A SANGRE Y FUEGO. HÉROES, BESTIAS Y MÁRTIRES DE ESPAÑA (Manuel Chaves Nogales): duro. Triste. Asombrosamente vívido. Dramático. Estremecedor. Cada uno de los relatos de este libro (inspirados en episodios y situaciones reales conocidas directamente por el autor, director, durante la época, del diario ‘Ahora’) es un sopapo para significar lo que es una guerra, con sus héroes (pocos, siendo éstos los que conservan la dignidad suficiente para no ser cegados por su bandera ante las tropelías de unos y otros), sus bestias (muchas, siendo éstas las que no dudan en segar vidas de forma cruel arrastradas por el odio de una contienda fratricida) y sus mártires (o víctimas, las más, las sufridoras, en última instancia de unos años terroríficos) Lo mejor y más conmovedor que he leído hasta ahora sobre la Guerra Civil española. Brutal.

1.- LAS CENIZAS DEL HIERRO (Ramiro Pinilla): pues nada. Acabé la trilogía “Verdes valles, colinas rojas” culminada con “Las cenizas del hierro”. Acabo, por tanto, una obra que, a mi modo de ver, podría acompañarse de epítetos como ‘universal’ o ‘maestra’. Este definitivo tomo termina por contar la historia de Euskadi desde la posguerra y casi hasta la actualidad a través de las ya familiares sagas de Getxo, una narración (los tres libros) absolutamente cosmogónica.

La desaparición de personajes y la aparición de otros vitales, los guiños al presente (me encanta el escenario que se presenta al final de este libro) y demás, rubrican una de las mejores novelas – la trilogía entera – (sino la mejor) que he leído escritas por un autor de aquí.

Mi cosecha 2016. Los discos.

¡Felices Listas 2016! Sí, como cada año, en estas fechas, nos paramos a recopilar lo que más nos ha gustado o más hemos disfrutado en cuanto a discos, libros, películas o recetas de cocina, qué sé yo. Y lo hacemos, claro, con el fin último de mirarnos al ombligo, de postularnos como poseedores de una opinión (una verdad, nuestra verdad) respecto a productos culturales o de otra índole y, al fin y sobre todo, para sugerir y compartir títulos que puedan servir a otros y, en el caso de que juguemos a esto como receptores, para descubrir de una tacada cosas que se nos han escapado… Muy divertido todo, ¿verdad?

Luego podemos hablar de cómo se elaboran las susodichas. Leía un post de Joserra Rodrigo en el que decía que él no está de acuerdo en categorizar estas listas mediante un formato “top”, es decir, ordenadas de menos mejor a más mejor, por decir algo. Lo argumentaba exponiendo que, al final, todos y cada uno de los, en este caso, discos que apuntaba en su repaso a 2016 le habían emocionado de alguna manera y que estas emociones no pueden o no deben cuantificarse o diferenciarse entre sí. Compro. Acepto el razonamiento pero también creo que, entre lo apuntado, siempre hay cosas que llegan más, que emocionan igual pero, quizá, con distinta intensidad… o, volviendo al primer párrafo, diré que compro pero que me resulta más divertido culminar el listado con un podium, etcétera… y si hacemos esto (o al menos yo lo hago) es, insisto, para divertirnos, generar cierto debate y demás.

Va, hasta aquí. Cierro ya esta extensa introducción y doy paso a mi cosecha 2016 en lo que a discos se refiere. Este año son doce los álbumes seleccionados, discos que, en su gran mayoría, han acabado en el estante de mi discoteca doméstica (indicador decisorio aunque también los hay que he comprado y no aparecerán y otros que aparecen y no he adquirido), discos que he escuchado en mayor o menor medida y que, haya escuchado más o menos, por la razón que sea, han acabado cautivándome emocionalmente. O sea, lo de siempre. Venga, va, ahí van… Espero vuestras reacciones.


12.- LEON BENAVENTE: 2

Admito que la fórmula de este segundo trabajo de los León Benavente no me cautivó en principio (¿un abuso de algo parecido al “spoken word”? WTF!) pero he de admitir también que, como me ha pasado muchas veces (y me seguirá pasando), un concierto basado en dicha obra acaba llevándome a verlo de otra forma. Y, de esta forma, tras flipar con el directo que ofrecieron en la pasada edición del Bilbao BBK Live, mi consideración hacia este “2” varió hasta tal punto de incluirle en el puesto duodécimo de mi cosecha 2016.


11.- TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO: “Salve discordia”

Me siguen pareciendo una de las mejores cosas que le ha pasado al pop español en los últimos años y me reafirmo en esa opinión con cada nueva entrega de los gallegos. “Salve discordia” es un discazo con la intensidad y la suciedad marca de la casa y con hits tan redondos como el sinlge “Baila sumeria”. Y ya.


10.- THE LAST SHADOW PUPPETS: “Bad habbits”

Habida cuenta de que su anterior trabajo, “The age of the understatement”, me parece, ATENCIÓN, uno de los mejores discos de lo que llevamos de siglo XXI, las expectativas con las que aguardaba el regreso de Turner y Kane eran elevadas y, por tanto, como suele ocurrir en estos casos, no han sido alcanzadas. A pesar de ello, este “Bad habbits” sigue manteniendo una línea lo suficientemente elegante y evocadora como para ser destacado. Y, ojo, que no he metido su reciente EP, “The dream synopsis”, por el formato y por destacar el LP pero cabría perfectamente como gran fruto de la cosecha.


9.- PJ HARVEY: “The community of hope”

Amigos puristas del rock, yo os confieso: soy más de la Polly Jean desde “Stories from the city, stories from the sea” en adelante que de sus trabajos anteriores. Una Harvey más introspectiva, profunda, susurrante, que expresa su rabia de forma más sutil. Esta nueva PJ alcanzó, sin duda, el culmen con su disco anterior, “Let England shake” pero el álbum que ha sacado este año no le va a la zaga. No deja indiferente y emociona intensamente y con eso es más que suficiente. Y, aparte, ¿es “The Wheel” una de las canciones del año? Yo diría que sí…

8.- TELEGRAM: “Operator”

Uno de los descubrimientos del año. Llegué a ellos porque formaban parte del cartel del festival Bilboloop y, picado por la curiosidad, me los busqué en Spotify y, pensando en encontrarme con algo así como más, digamos, moderno, cual fue mi sorpresa al encontrarme con un disco que parecía del 78, que sonaba a Buzzcocks, a Undertones y toda la pesca. Un disco que me ha encantado, me ha divertido y que podría sonar (como de hecho suena) en eventos como Bilboloop pero también tendría cabida en garitos netamente underground como El Tubo de Baraka. Muy dabuti.


7.- THE DIVINE COMEDY: “Foreverland”.

Hay dos nombres en este listado que, aunque hubiesen hecho discos mediocres, seguramente habrían seguido apareciendo porque uno es demasiado fan de ambos. Uno lo vemos luego y el otro es Divine Comedy, esto es, el puto amo de Neil Hannon. De hecho, reconozco que “Foreverland” no va a ser mi disco favorito de los irlandeses pero su teatralidad, su pop dandi, sus arreglos y el buen rollo que destilan lo siguen situando muy por encima de los trabajos de mogollón de gente. Si a esto le añadimos que el concierto que ofrecieron en el teatro del BIME ha sido uno de los mejores directos que he visto este año, pues queda todo dicho.


6.- DMA’S: “Hills end”

Tan habitual como comprar polvorones o las cenas de empresa en diciembre está, en mi caso, el acto de incluir una dosis de britpop clásico en mis listas de lo mejor del año. Es mi sub-género favorito, quizá porque se afinca al recuerdo de mi cada vez más lejana adolescencia, y, por lo tanto, cada vez que aparece algo por ahí en esta onda (con un mínimo de calidad, se entiende) lo devoro y disfruto. Este curso, de hecho reitero la dosis con unos mozalbetes australianos que también formaron parte de mi cosecha de 2015. Los DMA’S son, a día de hoy y en mi humilde opinión, los mejores homenajeadores a los parámetros que me conquistaron a mediados de los 90 y, sólo por ello, a mí ya me tienen ganado.

5.- FRANK OCEAN: “Blonde”

Estas cosas me flipan. Escucho aleatoriamente una de esas listas que genera la plataforma Spotify en base a los gustos de uno y, de repente, suena algo que, a priori, está muy alejado de los estilos que suelo degustar. Y me flipa porque, de repente, eso que suena me flipa, me encandila, me sorprende, me resulta llamativo y me lleva a escuchar no sólo la canción que clama mi atención sino el disco entero en la que aparece y el disco entero me parece estupendo. Y estamos hablando, amigos, de un tal Frank Ocean (que me sonaba de ser uno de los nombres más aclamados en las publicaciones musicales más in de los últimos años), tipo al que se le mete en el saco del hip-hop (¿yo escuchando hip-hop?) aunque yo advierta guiños soul, gospel y demás rasgos negroides a los que puedo estar más acostumbrado… E insisto, me encanta y me encanta que me encante algo así… Y no recordaba que me pasase algo así desde el “Endtroducing…” de DJ Shadow… Y eso, que “Blonde” me parece uno de los trabajos más bellos de 2016.


4.- TEENAGE FANCLUB: “Here”.

Este es el otro que os decía hablando del disco de Divine Comedy. La banda a la que le habría incluido aunque su nuevo disco hubiese sido furruñé. Pero, claro, en este caso, jugaba sobre seguro: ¿cómo los enormes Teenage Fanclub van a hacer un mal disco? IM-PO-SI-BLE. Son los orfebres sencillos, majos y simpáticos que transmiten belleza, emotividad, buen gusto y cuyos discos se pone uno casi a diario. El otoño de 2016 ha sido el mejor otoño en años gracias a “Here” y su portada es, sin lugar a dudas, la más bonita del presente curso. Ay, qué ganas de verles el próximo 24 de febrero en el Antzoki.

3.- DAVID BOWIE: “Blackstar”

No va a ser mi disco favorito de Bowie. De hecho, confesaré que analizándolo desde un punto de vista estrictamente musical, quizá ni siquiera le habría incluido entre mis cinco favoritos del año. Entonces, ¿por qué “Blackstar” se lleva mi bronce de 2016? Elemental: porque este disco se convierte en el epílogo perfecto a la vida de un artista TOTAL; la rúbrica sonora perfectamente adaptada al momento que el propio David Robert Jones identificó como el de su final, al que quiso dotarle de una banda sonora oscura, de un réquiem solemne y experimental, por momentos siniestro aunque con atisbos luminosos y esperanzadores… En definitiva, ¿cómo no?, ¿cómo no voy a valorar como se merece un acto así?


2.- THE BRIAN JONESTOWN MASSACRE: “Third World pyramid”

De cabo a rabo. De principio a fin. Del primer segundo al último. Si alguno de los discos que aparecen en esta lista fuesen analizados por la redondez de su conjunto, sin más elementos en consideración, este trabajo de The Brian Jonestown Massacre se llevaría la palma. ¡Qué intensidad!, ¡qué enganche he tenido (tengo) con él! ¡Qué ración de rock lisérgico más bien digerida! En fin, que todo son alabanzas para cada uno de los nueve cortes (“Government beard” quizá sea mi canción del año) de este trabajo, de este grupo al que, hasta ahora, no le había prestado excesiva atención y del que ahora ando revisando toda su discografía. Si está aquí, en el segundo escalón del podium, es porque esta es la lista de Cienfiebres y este álbum me ha enfebrecido. Enorme.


1.- THOSE PRETTY WRONGS: “Those pretty wrongs”

Pero el disco de 2016, para mí, es éste. El más bonito. El más Beatle. El más delicado. El más elegante. El más emocionante. El más sugerente. El que más he escuchado. El que más ha gustado en casa. El que más he recomendado. El que he regalado. El que me ofreció la posibilidad de disfrutar de uno de los conciertos más guapos del año. El que me ha hecho redescubrir a Big Star. El más amable. En el que la mayor parte de la gente cuyas opiniones musicales respeto y admiro ha coincidido. El mayor descubrimiento del año. El disco. El disco del año: “Those Pretty Wrongs” de Those Pretty Wrongs. Que me callo ya y que lo escuches. De nada.

PD: ha habido otros discos que me han gustado y que recomiendo encarecidamente pero que se han quedado fuera de la lista por poco. Por ejemplo los últimos de: Suede, Parquet Courts, WAS, Novedades Carminha, Kokoshca, Michael Kiwanuka, Franco (¿es “Neoliberal” una de las canciones del año?, ¿debería hacer una lista con las “Canciones del año”?), Quique González, Is Tropical, The Hinds, Wilco, Allah-las, Dodgy, Los Wallas, Dr. Maha’s Miracle Tonic (aunque éste aún no lo he escuchado)…