Cosecha del 19. Los discos.

Publicando las listas de libros o de pelis me siento un poco impostor. Es como que me autoimpongo unos previos antes de la de los discos, siendo ésta a la que realmente me interesa llegar. No sé si me explico. Esto, al mismo tiempo, no me convierte en voz autorizada ni otorga más valor a las referencias que yo ponga. Pero quizá es porque es la que me sale más fácil o, simplemente, porque, en este caso, sí que caen unos cuantos títulos adscritos al año en curso. En definitiva, que la culpa de que cada año esté con la bobada esta de la cosecha es del POP, de la costumbre adquirida en los pretéritos tiempos furgoneteros y derivado de la costumbre de leer, desde hace años, tops de discos del año. Y el resto de entradas bajo la etiqueta “Cosecha del”, mero atrezzo que mantengo por coherencia con las otras fiebres del blog.

Pero la importante, como digo, es ésta que viene hoy. De hecho, en esta lista empiezo a trabajar desde enero, creando una playlist ad hoc en Spotify o anotando referencias en una libreta. Esta es la que, a veces, me come la cabeza o me lleva más cábalas. Al final, en cualquier caso, como creo que he comentado otros años, ciño la selección en torno a los discos que he adquirido físicamente durante el curso y en torno a ellos pues salen unos u otros nombres.

Pues bien, dicho lo cual, este año he adquirido un total de 40 referencias editadas o publicadas durante estos últimos doce meses y de esa cuarentena me gustaría destacar:

Seis discos internacionales:

6.- ROBERT FORSTER: Inferno
5.- DRUGDEALER: Raw Honey
4.- THE ROVES: All those freaks
3.- DOUG TUTTLE: Dream Road
2.- COMET GAIN: Fireraisers Forever!
1.- MICHAEL KIWANUKA: Kiwanuka

Seis discos nacionales:

6.- MIQUI PUIG: 15 Canciones de Amor, Barro y Motocicletas
5.- RÍO ARGA: Río Arga
4.- LAGARTIJA NICK: Los cielos cabizbajos
3.- STAR TRIP: Salto al vacío
2.- CAROLINA DURANTE: Carolina Durante
1.- AMAIA: Pero no pasa nada

Tres singles:

DR. MAHA’S MIRACLE TONIC: Boogie mama!
JIMMY GRESHAM: Garden of love / Love simphony
LOS JEMAX: Los Jemax 3

Reediciones, recopilatorios, bandas sonoras…

BELLE & SEBASTIAN: Days of the Bagnold summer
HONEYBUS: The singles 1967-1970
THE ZARA’S: The Zara’s – 1960 – 1976
THE LADYBUG TRANSISTOR: Albemarle sound

Y ya puestos, algunos conciertos…

LOS PLATILLOS VOLANTES (Sala Shake, Bilbao)
STEREOLAB (Primavera Sound, Barcelona)
LIAM GALLAGHER (Bilbao BBK Live, Bilbao)
IÑIGO VIDAURRE & LUAR ALBERDI (Grafitarras, Azagra, Navarra)
LOS SIREX (Fiestas de Portugalete, Portugalete)
JAMIROQUAI (BIME, Barakaldo)

Cosecha 2018. El pop.

Sin muchos preámbulos. Este año lo titulo así, con lo de “El pop” porque, más allá de los, para mí, mejores discos del año, quiero hacer otras distinciones. Y sin más… ni menos… aquí, como en otras de las millones de listas que han abundado durante este mes, se viene a aplaudir las selecciones o a vilipendiar la desfachatez de elegir equis álbum o ene canción, sin entrar en mayores disertaciones o argumentos. Así que no me extiendo, digo, extendiéndome.

Este año he vuelto a destinar una parte importante de mis ingresos a comprar discos en formato físico (CD y vinilo) Entre los editados durante estos casi finiquitados doce meses, he comprado un total de 24 referencias. Este criterio, el de la compra, es determinante para que aparezcan en esta lista ya que, en la mayoría de los casos, antes de comprarlos habían pasado el filtro de ser testados en plataformas de streaming, principalmente Spotify, aunque hay excepciones (discos comprados en conciertos – que me convencieron, claro – y cosas así) y, por tanto, han tenido su correspondiente fiebre y su consecuente suelte de gallina. De esos 24, mi top 10 del año sería:

10.- FATHER JOHN MISTY: God’s favorite customer
9.- SR. CHINARRO: Asunción
8.- HONEYBUS: For where have you been: The lost tracks
7.- SPIRITUALIZED: And nothing hurt
6.- THE JAYHAWKS: Back roads and abandoned motels
5.- DROPKICK: Longwave
4.- COOPER: Tiempo, temperatura, agitación
3.- PETE ASTOR: One for the ghost
2.- JOEL SARAKULA: Love Club
1.- FINO OYONARTE: Sueños y tormentas

Dado que han sido también unos cuantos los singles y EP’s editados este 2018 que han ido a parar a mi discoteca particular, me gustaría hacer mención a algunos de ellos en una pequeña lista:

1.- THE ANGLOS: Broke down piece of man/Four walls of gloom
2.- BELLE & SEBASTIAN: How to solve our human problems. (Part 1, 2, 3)*
3.- CANGREJUS: La elegancia entra en su casa
4.- JOHN’S CHILDREN: Desdemona
5.- CAROLINA DURANTE: Examiga

* la primera parte de la serie de tres EP’s de Belle & Sebastian en realidad se editó a finales de 2017.

En cualquier caso, desdeñar, en estos tiempos, el consumo virtual o digital de música sería una especie de incongruencia espacio-temporal. Por ello, por ahí tengo anotados (guardados) unos álbumes que me han gustado muchísimo y que, como digo, sólo he disfrutado, de momento, a través del Spotify, a la espera, eso sí, de que sus correspondientes ediciones físicas sean un poco más accesibles.

BETACAM: Mítico.
DANIEL ROMANO: Finally free
THE LIMIÑANAS: Shadow people
MGMT: Little dark age
STONE FOUNDATION: Everybody, anyone
TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO: El gatopardo
THE ESSEX GREEN: Hardly electronic

Del mismo modo que antes destacaba singles, es decir, formatos de corta duración, he tenido también mi lista de canciones favoritas de 2018 en el Spotify, canciones algunas que me han empujado a escuchar álbumes enteros y otras que he disfrutado sin necesidad de ampliar nada más… algunas de ellas…

THE FERNWEH: Timepiece
THE ESSEX GREEN: Sloane ranger
THE MAX MESSER GROUP: Free
FERNANDO ALFARO: Qué clase de animal
PECKER: Seremos parte del huracán
MIQUI PUIG: Raros
GRUFF RHYS: Frontier man
MILES KANE: Loaded
SUEDE: The invisibles

Lo curioso, en todo caso, es que, puestos a medir las horas escuchadas a lo largo del año, es más que probable que le haya dedicado más tiempo a artistas, bandas y discos pretéritos que a los coetáneos. No soy el único al que le pasa eso, estoy seguro. Al final, acabamos tirando de (nuestros) clásicos por hache o por be. Haciendo un poco de memoria sobre este 2018, citaré cuatro grupos (muy obvios en mi caso, como bien puede saber quien me conoce un poco en estas lides) que me han enfebrecido a raíz de aniversarios, libros, películas o por razones más insondables:

THE KINKS
STEREOLAB
EL NIÑO GUSANO – LA COSTA BRAVA – SERGIO ALGORA
PULP
COLIN BLUNSTONE
LA GRANJA
THE HONEYBUS

Y vamos acabando con una de mis actividades preferidas alrededor de la música: asistir a conciertos. Este año, por evidentes razones de índole familiar, no he podido disfrutar en número como a mí me hubiese gustado. De hecho, al 2019 le pido un poco más de tiempo para la música en directo… veremos si es posible… tres conciertos muy disfrutados de este 2018 que se nos va:

COOPER (Shake, 6 de enero, formato acústico)
DR. MAHA’S MIRACLE TONIC + SANTI CAMPOS + RUNAWAY LOVERS (Ambigú, 3 de febrero, fiesta V aniversario de los TwoBaskos)
DAN PENN + THE MASQUERADERS (Kafe Antzoki, 6 de octubre, Soul 4 Real)

Mi cosecha 2016. Los discos.

¡Felices Listas 2016! Sí, como cada año, en estas fechas, nos paramos a recopilar lo que más nos ha gustado o más hemos disfrutado en cuanto a discos, libros, películas o recetas de cocina, qué sé yo. Y lo hacemos, claro, con el fin último de mirarnos al ombligo, de postularnos como poseedores de una opinión (una verdad, nuestra verdad) respecto a productos culturales o de otra índole y, al fin y sobre todo, para sugerir y compartir títulos que puedan servir a otros y, en el caso de que juguemos a esto como receptores, para descubrir de una tacada cosas que se nos han escapado… Muy divertido todo, ¿verdad?

Luego podemos hablar de cómo se elaboran las susodichas. Leía un post de Joserra Rodrigo en el que decía que él no está de acuerdo en categorizar estas listas mediante un formato “top”, es decir, ordenadas de menos mejor a más mejor, por decir algo. Lo argumentaba exponiendo que, al final, todos y cada uno de los, en este caso, discos que apuntaba en su repaso a 2016 le habían emocionado de alguna manera y que estas emociones no pueden o no deben cuantificarse o diferenciarse entre sí. Compro. Acepto el razonamiento pero también creo que, entre lo apuntado, siempre hay cosas que llegan más, que emocionan igual pero, quizá, con distinta intensidad… o, volviendo al primer párrafo, diré que compro pero que me resulta más divertido culminar el listado con un podium, etcétera… y si hacemos esto (o al menos yo lo hago) es, insisto, para divertirnos, generar cierto debate y demás.

Va, hasta aquí. Cierro ya esta extensa introducción y doy paso a mi cosecha 2016 en lo que a discos se refiere. Este año son doce los álbumes seleccionados, discos que, en su gran mayoría, han acabado en el estante de mi discoteca doméstica (indicador decisorio aunque también los hay que he comprado y no aparecerán y otros que aparecen y no he adquirido), discos que he escuchado en mayor o menor medida y que, haya escuchado más o menos, por la razón que sea, han acabado cautivándome emocionalmente. O sea, lo de siempre. Venga, va, ahí van… Espero vuestras reacciones.


12.- LEON BENAVENTE: 2

Admito que la fórmula de este segundo trabajo de los León Benavente no me cautivó en principio (¿un abuso de algo parecido al “spoken word”? WTF!) pero he de admitir también que, como me ha pasado muchas veces (y me seguirá pasando), un concierto basado en dicha obra acaba llevándome a verlo de otra forma. Y, de esta forma, tras flipar con el directo que ofrecieron en la pasada edición del Bilbao BBK Live, mi consideración hacia este “2” varió hasta tal punto de incluirle en el puesto duodécimo de mi cosecha 2016.


11.- TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO: “Salve discordia”

Me siguen pareciendo una de las mejores cosas que le ha pasado al pop español en los últimos años y me reafirmo en esa opinión con cada nueva entrega de los gallegos. “Salve discordia” es un discazo con la intensidad y la suciedad marca de la casa y con hits tan redondos como el sinlge “Baila sumeria”. Y ya.


10.- THE LAST SHADOW PUPPETS: “Bad habbits”

Habida cuenta de que su anterior trabajo, “The age of the understatement”, me parece, ATENCIÓN, uno de los mejores discos de lo que llevamos de siglo XXI, las expectativas con las que aguardaba el regreso de Turner y Kane eran elevadas y, por tanto, como suele ocurrir en estos casos, no han sido alcanzadas. A pesar de ello, este “Bad habbits” sigue manteniendo una línea lo suficientemente elegante y evocadora como para ser destacado. Y, ojo, que no he metido su reciente EP, “The dream synopsis”, por el formato y por destacar el LP pero cabría perfectamente como gran fruto de la cosecha.


9.- PJ HARVEY: “The community of hope”

Amigos puristas del rock, yo os confieso: soy más de la Polly Jean desde “Stories from the city, stories from the sea” en adelante que de sus trabajos anteriores. Una Harvey más introspectiva, profunda, susurrante, que expresa su rabia de forma más sutil. Esta nueva PJ alcanzó, sin duda, el culmen con su disco anterior, “Let England shake” pero el álbum que ha sacado este año no le va a la zaga. No deja indiferente y emociona intensamente y con eso es más que suficiente. Y, aparte, ¿es “The Wheel” una de las canciones del año? Yo diría que sí…

8.- TELEGRAM: “Operator”

Uno de los descubrimientos del año. Llegué a ellos porque formaban parte del cartel del festival Bilboloop y, picado por la curiosidad, me los busqué en Spotify y, pensando en encontrarme con algo así como más, digamos, moderno, cual fue mi sorpresa al encontrarme con un disco que parecía del 78, que sonaba a Buzzcocks, a Undertones y toda la pesca. Un disco que me ha encantado, me ha divertido y que podría sonar (como de hecho suena) en eventos como Bilboloop pero también tendría cabida en garitos netamente underground como El Tubo de Baraka. Muy dabuti.


7.- THE DIVINE COMEDY: “Foreverland”.

Hay dos nombres en este listado que, aunque hubiesen hecho discos mediocres, seguramente habrían seguido apareciendo porque uno es demasiado fan de ambos. Uno lo vemos luego y el otro es Divine Comedy, esto es, el puto amo de Neil Hannon. De hecho, reconozco que “Foreverland” no va a ser mi disco favorito de los irlandeses pero su teatralidad, su pop dandi, sus arreglos y el buen rollo que destilan lo siguen situando muy por encima de los trabajos de mogollón de gente. Si a esto le añadimos que el concierto que ofrecieron en el teatro del BIME ha sido uno de los mejores directos que he visto este año, pues queda todo dicho.


6.- DMA’S: “Hills end”

Tan habitual como comprar polvorones o las cenas de empresa en diciembre está, en mi caso, el acto de incluir una dosis de britpop clásico en mis listas de lo mejor del año. Es mi sub-género favorito, quizá porque se afinca al recuerdo de mi cada vez más lejana adolescencia, y, por lo tanto, cada vez que aparece algo por ahí en esta onda (con un mínimo de calidad, se entiende) lo devoro y disfruto. Este curso, de hecho reitero la dosis con unos mozalbetes australianos que también formaron parte de mi cosecha de 2015. Los DMA’S son, a día de hoy y en mi humilde opinión, los mejores homenajeadores a los parámetros que me conquistaron a mediados de los 90 y, sólo por ello, a mí ya me tienen ganado.

5.- FRANK OCEAN: “Blonde”

Estas cosas me flipan. Escucho aleatoriamente una de esas listas que genera la plataforma Spotify en base a los gustos de uno y, de repente, suena algo que, a priori, está muy alejado de los estilos que suelo degustar. Y me flipa porque, de repente, eso que suena me flipa, me encandila, me sorprende, me resulta llamativo y me lleva a escuchar no sólo la canción que clama mi atención sino el disco entero en la que aparece y el disco entero me parece estupendo. Y estamos hablando, amigos, de un tal Frank Ocean (que me sonaba de ser uno de los nombres más aclamados en las publicaciones musicales más in de los últimos años), tipo al que se le mete en el saco del hip-hop (¿yo escuchando hip-hop?) aunque yo advierta guiños soul, gospel y demás rasgos negroides a los que puedo estar más acostumbrado… E insisto, me encanta y me encanta que me encante algo así… Y no recordaba que me pasase algo así desde el “Endtroducing…” de DJ Shadow… Y eso, que “Blonde” me parece uno de los trabajos más bellos de 2016.


4.- TEENAGE FANCLUB: “Here”.

Este es el otro que os decía hablando del disco de Divine Comedy. La banda a la que le habría incluido aunque su nuevo disco hubiese sido furruñé. Pero, claro, en este caso, jugaba sobre seguro: ¿cómo los enormes Teenage Fanclub van a hacer un mal disco? IM-PO-SI-BLE. Son los orfebres sencillos, majos y simpáticos que transmiten belleza, emotividad, buen gusto y cuyos discos se pone uno casi a diario. El otoño de 2016 ha sido el mejor otoño en años gracias a “Here” y su portada es, sin lugar a dudas, la más bonita del presente curso. Ay, qué ganas de verles el próximo 24 de febrero en el Antzoki.

3.- DAVID BOWIE: “Blackstar”

No va a ser mi disco favorito de Bowie. De hecho, confesaré que analizándolo desde un punto de vista estrictamente musical, quizá ni siquiera le habría incluido entre mis cinco favoritos del año. Entonces, ¿por qué “Blackstar” se lleva mi bronce de 2016? Elemental: porque este disco se convierte en el epílogo perfecto a la vida de un artista TOTAL; la rúbrica sonora perfectamente adaptada al momento que el propio David Robert Jones identificó como el de su final, al que quiso dotarle de una banda sonora oscura, de un réquiem solemne y experimental, por momentos siniestro aunque con atisbos luminosos y esperanzadores… En definitiva, ¿cómo no?, ¿cómo no voy a valorar como se merece un acto así?


2.- THE BRIAN JONESTOWN MASSACRE: “Third World pyramid”

De cabo a rabo. De principio a fin. Del primer segundo al último. Si alguno de los discos que aparecen en esta lista fuesen analizados por la redondez de su conjunto, sin más elementos en consideración, este trabajo de The Brian Jonestown Massacre se llevaría la palma. ¡Qué intensidad!, ¡qué enganche he tenido (tengo) con él! ¡Qué ración de rock lisérgico más bien digerida! En fin, que todo son alabanzas para cada uno de los nueve cortes (“Government beard” quizá sea mi canción del año) de este trabajo, de este grupo al que, hasta ahora, no le había prestado excesiva atención y del que ahora ando revisando toda su discografía. Si está aquí, en el segundo escalón del podium, es porque esta es la lista de Cienfiebres y este álbum me ha enfebrecido. Enorme.


1.- THOSE PRETTY WRONGS: “Those pretty wrongs”

Pero el disco de 2016, para mí, es éste. El más bonito. El más Beatle. El más delicado. El más elegante. El más emocionante. El más sugerente. El que más he escuchado. El que más ha gustado en casa. El que más he recomendado. El que he regalado. El que me ofreció la posibilidad de disfrutar de uno de los conciertos más guapos del año. El que me ha hecho redescubrir a Big Star. El más amable. En el que la mayor parte de la gente cuyas opiniones musicales respeto y admiro ha coincidido. El mayor descubrimiento del año. El disco. El disco del año: “Those Pretty Wrongs” de Those Pretty Wrongs. Que me callo ya y que lo escuches. De nada.

PD: ha habido otros discos que me han gustado y que recomiendo encarecidamente pero que se han quedado fuera de la lista por poco. Por ejemplo los últimos de: Suede, Parquet Courts, WAS, Novedades Carminha, Kokoshca, Michael Kiwanuka, Franco (¿es “Neoliberal” una de las canciones del año?, ¿debería hacer una lista con las “Canciones del año”?), Quique González, Is Tropical, The Hinds, Wilco, Allah-las, Dodgy, Los Wallas, Dr. Maha’s Miracle Tonic (aunque éste aún no lo he escuchado)…