EdusoLive con Sera Sánchez

Seré breve: gracias Asier, gracias EducaBlog. Durante estas semanas de reclusión a mi amigo y compañero educabloguer se le ocurrió que podría estar bien tratar nuestro tema, el de la Educación Social, en un formato entrevista, en un canal así como muy teen, esto es, los directos de Instagram. Ni corto ni perezoso se puso a ello y concertó encuentros virtuales con gente de la escena edusa como Iñigo Mandojana, con María Jesús Escaso y organizó un vis a vis entre Marimar Román y Bego Escribano, además de presentarnos a la integradora social Diana W.

Y nos lió al resto, claro. Nos empujó a que nos sumáramos a estas eduso-entrevistas (EdusoLives me he atrevido a rebautizarlas yo) y a mí me tocó charlar con un tipo al que admiro mucho, don Sera Sánchez. A la espera de saber a quién entrevistará Iñigo, el propio Asier ya tiene una nueva cita para este próximo viernes 8 de mayo, de 18:00 a 19:00, con el gran Javier Paniagua.

En fin, lo dicho, no me extiendo más. Gracias, sobre todo, porque me lo pasé como un enano dialogando con Sera y gracias por todos los aprendizajes que están surgiendo en estos encuentros. A modo de autobombo y/o indicador egocéntrico, comparto en Cienfiebres mi entrevista con el Sera, pero os recomiendo encarecidamente que visitéis el canal de EducaBlog en Youtube para que veáis todas, más allá de que ya las haya enlazado en este texto.

Sobre nuestra charla, una pequeña nube de etiquetas para animaros a que os reservéis casi una hora de vuestro tiempo: la pandemia; cómo saldremos de ésta; cómo se configurará la figura del Educador Social en tiempos venideros; cómo ejerce un educador sin el encuentro directo, presencial; libros, teatro, historias, Pinker, ideología, política…

Lo dicho, invitados/as quedan a verlo. Y de nuevo, gracias y felicidades a Asier por esta iniciativa.

[AUTOBOMBO] Entrevisto a Santiago Segurola para Histórico Barakaldo

“Ir con tu padre al fútbol siempre es lo mejor que le puede pasar a un niño. Es un día de fiesta“.

“Nunca comprendió, ni yo tampoco, porque había un sector en el Barakaldo anti Athletic”.

“Yo adoro Barakaldo pero recordar cómo creció y cómo el franquismo permitió que viviéramos en esas condiciones de hacinamiento, emanando gases, con una niebla tóxica de primer nivel… es tremendo”.

“Ya no es que importe muy poco lo poco importante sino que lo que siempre ha sido importante apenas interesa ya porque sólo interesan los dos equipos, el Barcelona y el Madrid, todo lo demás es como si no existiera o como si fuera una especie de folklore casi innecesario. Personalmente, es algo que no puedo soportar, pero digamos que ese régimen se corresponde con el régimen social actual, es decir, los ricos más ricos que nunca y los pobres más pobres que nunca”.

“El Barakaldo, el Sestao, el Portugalete, el Arenas, el Getxo… deben tener necesariamente una buena relación con el Athletic y el Athletic con esos clubs. El Athletic no debe ejercer ningún tipo de tiranía ya que va a vivir de ese caladero, por lo que la generosidad por ambas partes es necesaria, no sólo para el Athletic sino para todo el fútbol vizcaíno”.

“En cualquier caso, habría que articularlo bien, ser transparente, no mentir a la gente, decir la verdad, una estrategia de convocatoria para los hinchas, ser claros y transparentes en la gestión y, desde luego, deslindarse de cualquier movimiento buitre… y es que no podemos olvidar que el fútbol es muy goloso”.

Algunos ya sabréis que he colaborado, por tercera vez (las otras dos son ésta y ésta), en el nostálgico blog Histórico Barakaldo esta misma semana. En esta ocasión, he tenido la suerte de poder publicar una entrevista que pude realizar hace unas semanas al prestigioso periodista deportivo Santiago Segurola, toda una eminencia – al menos para mí – en dicho ámbito y un modelo al que imitar en lo que a plasmar por escrito reflexiones futbolísticas o de otras disciplinas hace referencia. Un gustazo, como digo, poder departir con Segurola sobre el club de mis amores, el equipo de fútbol del pueblo que nos vio nacer, a él y a mí.

Encima de estas líneas he destacado algunos fragmentos de la entrevista pero, obviamente, lo suyo es que acudáis a la fuente original para revisar la entrevista entera ya que, aunque no esté bien que yo lo diga, creo que quedó una pieza bonita e interesante. Podéis hacerlo pinchando aquí.

Desde aquí agradecer a los responsables de Histórico Barakaldo su invitación a participar en su espacio y, por supuesto, la predisposición de Santiago Segurola para contestar mis preguntas y pasar un rato charlando conmigo sobre el Barakaldo CF. Espero que os guste.

*Foto vía Mitos y Leyendas del fútbol – MENTIR

¡VIVA LA INFANCIA!

Recuperar la conversación, el aburrimiento y el juego. El infinitivo alude a ti madre, padre. Y a mí. Y a nuestros hijos e hijas. Que dicen José Ramón Ubieto y Marino Pérez que recuperar esos elementos es una de las fórmulas con las que luchar contra esa infancia hiper (hiperestimulada, hipersexualizada, hiperconectada), esos niños, niñas y adolescentes y su interacción con el mundo adulto que tan bien describen en el libro “Niñ@s Híper” (NED Ediciones, 2018) que he reseñado en EducaBlog.

Parece fácil, ¿verdad? Hablar, dejar a las criaturas que nos molesten cuando están aburridos y jugar. Chupao, ¿no? Pues no. Todos lo sabemos. En los tiempos que corren, es muy habitual que las pantallas callen las conversaciones, que no permitamos los tiempos de aburrimiento y nos mantengamos y les mantengamos siempre ocupados con algo y que no encontremos espacios para el juego.

Pero quizá es necesario que nos esforcemos en intentarlo. Al menos, debemos hacerlo si no queremos perpetuar un modelo de infancia como el que se describe en el mencionado libro. Un libro, por otra parte, que, en formato casi de intercambio epistolar entre los dos autores, recomiendo encarecidamente tanto si eres profesional que trabaja con infancia, juventud y familias como si, por supuesto, eres padre o madre.

No me quiero extender. Si queréis leer con más detalle lo que me ha parecido dicha obra, pues eso, podéis pinchad aquí. Aún así, a continuación, dejo algunas reflexiones, a vuela pluma, que he subrayado en sus páginas y que no he incluido en el post de EducaBlog, no sin antes reivindicar ese alegato mencionado en el título con el que se concluye el libro de Ubieto y Pérez: ¡VIVA LA INFANCIA!

Todos productores y consumidores podía ser el lema que igualase a adultos y a niños, borrando las fronteras entre unos y otros. Una identidad compartida, ya no por la vía de los ideales, sino a través del objeto del consumo común. El problema de esta utopía es que hace aguas por todas partes, generando síntomas que muestran su fracaso.

Esta hiperconexión no es ajena al destino que la curiosidad y el aburrimiento, signos inequívocos de la infancia, están tomando. La curiosidad aplastada por los estímulos incensantes que los invaden y el aburrimiento como una especie de enfermedad de la que habría que curarse rápidamente.

Nuestra sociedad es hiperreflexiva y parte de esa hiperreflexividad viene de la propia ciencia, que supuestamente tiene unos conocimientos sobre el desarrollo infantil, sobre cómo cuidar a los niños, no sólo en el sentido pediátrico, sino en todos los ámbitos de la vida. Supuestamente entonces, los niños tienen que estar monitorizados por la ciencia a través de los padres. Esto da lugar a una paradoja: los propios padres pierden el sentido común, las maneras tradicionales de educar a los niños para que sepan estar y para que funcionen de acuerdo con las pautas de la sociedad.

La ciencia está ocupando los espacios que antes estaban ocupados por el sentido común. Y la ciencia debe estar al servicio de la vida, no actuar como un sustituto de todos los conocimientos.

Hoy se clasifica más que se acompaña.

En nombre del bien común y en nombre del cálculo de lo mejor, de lo que conviene, se plantean toda una serie de políticas de control que tienen que ver con el peso ideal, con la vida saludable, con la medicación necesaria, etc. Las tecnocracias sanitarias han diseñado, como ejecutoras de esa biopolítica, toda una serie de protocolos de vida y de control.

Esta pasión actual por las etiquetas tiene que ver, también, con las crisis identitarias de las personas. Muchas veces son los propios pacientes quienes piden una nominación. Ellos son los que quieren una etiqueta. Quieren un nombre para eso que les pasa. Y lo quieren porque hoy vemos que hay una crisis generalizada de identidad, una dificultad seria para representarse.

El etiquetaje también produce un efecto de exención de la responsabilidad. Por lo que respecta a los propios niños, aprenden a no tener ninguna responsabilidad acerca de sus problemas. Dado que si ellos tienen los problemas que tienen, por los que van al psiquiatra, al pediatra, al psicólogo, esos problemas se atribuyen a la enfermedad, no a él. Y si luego él mejora de resultas de una medicación que le dieron, no es él el que ha mejorado, sino que es la medicación la que le ha hecho a él mejor.

Cada vez más el fenómeno cultural tiende a la expropiación de la experiencia y a lo que eso implica, quitando al sujeto la capacidad de testimonio. Y lo que él pueda explicar, queda borrado en beneficio de esa homogeneización. Hoy en día, por ejemplo, esa expropiación pasa también en nuestra vivencia de la realidad. No paramos de fotografiar con la paradoja de que cada vez vemos menos el paisaje y no paramos de acumular fotografías que ni siquiera llegaremos a ver después. Hoy el paisaje de la infancia queda oculto, cada vez más opacamente, por la proliferación de diagnósticos en esa operación de macdonalización de la infancia.

Los simulacros suplantan la realidad, el “desierto de lo real” (Baudrillard)

La sociedad del cansancio no solo cansa a uno sino que uno también se puede cansar de ella, plantarse.

Fenómeno de la hipermodernidad: lo que antes estaba prohibido, ahora no sólo está permitido sino que, sobre todo, es de obligado cumplimiento. Esa sociedad disciplinaria se ha transmutado, no en una liberación como se prometía, sino en una sociedad del control, más feroz que nunca porque ahora se trata del autocontrol, cada uno se evalúa y se vigila a sí mismo.

Se ha fomentado una autoestima mediante elogios, parabienes y autobombardeos de positividad, desconectados de cualquier tipo de mérito, de singularidad, sino simplemente porque yo estoy aquí.

Se ha fomentado el narcisismo, niños con el ego inflado, que más tarde o más temprano van a chocar con la realidad, en la que no tienen garantizados lo sparabienes, en la que van a chocar con otros que vienen igual de inflados que ellos. El narcisismo, la agresión y la infelicidad son algunas de las consecuencias de la autoestima subida.
Luego viene la medicalización, como otra tendencia característica de esta sociedad neoliberal en la que estamos, consistentes en naturalizar los problemas sociales que genera la propia sociedad, convirtiéndolos en supuestos problemas naturales, a título de trastornos o enfermedades. El neurocienticifismo termina por hacer el resto.

La rebeldía como tal es necesaria en el proceso de individuación y separación de todo sujeto humano.

Muchos fenómenos, más que de rebeldía a una norma establecida por un ideal paterno, habría que situarlos más bien en la perspectiva de una cierta desorientación, en la que quedan tanto los hijos como los padres. Se ve en el hecho mismo de que muchos padres estén más pendientes de ganarse el amor de los hijos cuando más bien deberían perseguir su respeto y ser los hijos quienes buscasen la estima paterna.

Hay que introducir la nada, un poco de vacío en la hiperactividad, hipersexualidad… recuperar el aburrimiento. El vacío es necesario para que surja el pensamiento y la invención. El fin de la infancia es el propio éxito de los objetos.

La infancia seguirá viva sometida a un fuerte control, que la empuja cada vez más a una reducción del tiempo, a una comprensión de su duración y a una tendencia a la homogeneización, vía la estandarización. Ese control ya no se ejercita, como antaño, a través de la conciencia moral (“No hagas esto, esto está mal”), sino que hoy funciona más bien como un imperativo: “Tú puedes, tienes que ser feliz”.

Querer callarles la boca con pastillas o smartphones para protegerlos (¿de qué?), o protegernos nosotros de sus quejas, los convierte en cambio más vulnerables. Sería una ironía darles primero tabletas (tablets) para que no se aburran y después tabletas (píldoras) porque se aburren.

[AUTOBOMBO] Ganador del #RelatoPanenka

Los volúmenes que aparecen en la foto vienen a engrosar mi biblioteca en lo que a temática futbolera se refiere. Sí, el balompié ha generado – y genera – muchos e interesantes títulos. Pero no vengo, en realidad, a hablar de literatura futbolera o de estos ejemplares en concreto. De hecho, los libros de la imagen me sirven de excusa para practicar el Autobombo, esto es, el aplaudirme a mí mismo por equis motivo. En este caso, comparto con la cada vez más exigua audiencia de Cienfiebres, el hecho de que, fíjense qué cosas, resulté ganador del concurso #RelatoPanenka que la magnífica revista de fútbol Panenka organiza cada año en Twitter con motivo del día del libro. ¿Y cómo participé? Pues eso, escribiendo un tuit, un pequeño relato adaptado al máximo de caracteres de la mencionada red social con el fútbol como temática. ¿Y qué escribí? Pues esto:

Y nada, que aunque ya difundí la noticia en otros espacios, tanto virtuales como presenciales, considero que no estaba de más traerlo aquí. Y, por supuesto, manifestar mi agradecimiento a los que consideraron que mi tuit era acreedor de dicho reconocimiento y mi ilusión por el premio y, sobre todo, por el hecho de que, aunque sea humilde, no deja de ser mi primera vez en esto de obtener un galardón por escribir una pequeña, muy pequeña, pieza de ficción.

La radio y yo

No recuerdo qué fue primero pero empezaré por La Furgoneta Azul. Me remonto a cosa de hace quince años o por ahí cuando, tras unas conversaciones con Edu Gong en las cuales él nos facilitaba el acceso a la extinta radio popular de PitiTako Irratia, pensamos que podría estar guay hablar de música en plan coña y pinchar canciones desde una emisora pirata. La propuesta no fructificó o quizá sería más adecuado decir que germinó en otro formato: el de la web. Web que, posteriormente mutó a blog y que, finalmente, cinco o seis años después, ahora sí, se cristalizó en un programa de radio, en la antena de Bidebieta Irratia primero y BI FM después. Espacio que se mantuvo durante siete temporadas y que tenéis enlazado por ahí, a la derecha.

Lo otro que no recordaba qué fue primero es mi participación en la SER, en Radio Bilbao. Entre 2003 y 2005, eso seguro, arrancó. Yo trabajaba como educador social en un espacio joven en el que también ejercía su labor una compañera, Ainara, a la que, supongo, le daría mis buenas chapas sobre diferentes temas cada vez que subía a fumar un pitillo. Quizá, derivado de ello y fruto de la amistad que Ainara tenía (y aún tendrá) con Azul Tejerina, un día me viene contando que ésta, Azul, buscaba gente joven para su espacio, El Farol del Sur, que se hacía al lado del curro, y que ella, Ainara, había pensado en mí y en mi hermano educabloguero Iñigo para participar. Y empezamos a acudir, claro. Y desde entonces pues aún aguantamos unos cuantos años en plan tertulianos, tratando infinidad de temas una tarde a la semana, primero en El Farol y más tarde en La Ventana. Allí conocimos a Yuri, a Iñaki, allá llevamos a Lorena (que aún aguanta al pie del micrófono con ‘De las ondas a la red‘) e incluso logré embaucar a mi señora esposa y a una amiga a participar en el espacio por eso de que hubiese más presencia femenina en la mesa. Aguantamos unos años pero también son unos cuantos ya los que han pasado desde que dejamos de acudir a los estudios de la SER. Fácil que desde 2011 o por ahí, no recuerdo bien.

O sea, que entre La Furgoneta Azul y los programas de Azul, he pasado unos cuantos años de relación, digamos, directa con la radio. Me parece algo lógico, en todo caso. Me encanta la radio. Escucharla, hacerla o participar en ella. De hecho, si hablamos de escucharla, mi relación con este medio abarcaría casi los 40 palos, o sea, desde que nací. Al menos, desde mi más tierna infancia recuerdo en casa un transistor conectado en el enchufe de la cocina. Para desayunar, para comer y para cenar. Quizá es porque no teníamos televisión en dicho espacio pero, sea como fuere, la presencia de este medio, la compañía de las ondas fue una constante desde siempre.

Al recordar lo que escuchaba, lo que he escuchado, me vienen algunos nombres a la cabeza: Iñaki Gabilondo en el Hoy por Hoy, en la SER, por las mañanas; Tomás Fernando Flores y su siglo XXI en Radio 3; el carrusel deportivo y al showman radiofónico Pepe Domingo Castaño; Diego Manrique y su Ambigú; el desaparecido Carlos Llamas, en Hora 25, también en la SER, posiblemente mi periodista favorito de siempre; el Butano, José María García, a quien empecé a escuchar con asiduidad porque en El Larguero se metían mucho, de aquellas, con Javier Clemente, entonces seleccionador español; La Rosa de los Vientos con Juan Antonio Cebrián también me acompañó muchas madrugadas; etcétera.

En fin, sirva toda esta txapa nostálgica para anunciar que, desde el pasado 5 de octubre, he vuelto a la radio. Vuelvo a sentarme delante de un micrófono. Vuelvo a hacerlo acompañando de nuevo a Azul Tejerina en su casa, en su Hoy por Hoy Bilbao, donde siempre soy bien recibido. Desde entonces, por ahí estaré una vez al mes. De hecho, hoy he vuelto a estar ahí, segundo episodio de mi nueva temporada. Si os apetece escuchar el primer capítulo, podéis hacerlo pinchando aquí, dándole al play y avanzar hasta el minuto 58; en el caso de la jornada de hoy, clickad aquí y a partir del minuto 54 podréis hacerlo. En ambos casos, si sois amantes de la radio como yo lo soy, mejor que os escuchéis el programa entero, claro está.