Cienfiebres Musicales #6: Listas Tontas

Hoy en el número 6 de Cienfiebres Musicales, versión radiofónica de las Listas Tontas de cienfiebres.com, concretamente de las dos últimas (Mis 10 del 21, nacional e internacional), instigadas por el bueno de Luisbe Despachopop.

Junto a ello, un repaso a mis discos y canciones favoritas de lo que llevamos de 2020.

Un programa, en definitiva, sencillo y desengrasante para afrontar los rigores de un verano pandémico y para homenajear a “Alta Fidelidad”, el libro de Hornby de cuya edición se cumplen 25 años, y la peli de Frears, de cuyo estreno se cumplen dos décadas.

Suenan:

Nacho Vegas
La Costa Brava
Delorean
Triángulo de Amor Bizarro (x 2)
Arcade Fire
Michael Kiwanuka
Vetiver
Futuro Terror
Los Estanques
The Masqueraders
Colorama
El Goodo
The Divine Comedy
Charades

Mis 10 (internacionales) del 21 [LISTAS TONTAS]

“Le voy a mandar un wathsapp a Luisbe y le voy a proponer que publique otra como ésta pero de bandas internacionales”. Y lo hice, después de publicar Mis 10 del 21 nacionales. Y me consta que el bueno de Luis andaba dándole vueltas, pero supongo que con el verano de por medio, las vacaciones y demás, pues aún no he tenido tiempo. Yo sí, más que nada porque aprovecho las sobremesas y las consiguientes siestas de la familia para hacer este tipo de historias. Y además esta la quiero meter ya porque, a su vez, voy a aprovechar ambos post para el número 6 de Cienfiebres Musicales.

Pues nada, ahí os dejo, mis 10 bandas o artistas internacionales de lo que llevamos de siglo que, como siempre se dice en estos casos, podrían haber sido otros diez ya que he dejado un buen número de bandas en el tintero, pero hoy son éstos los seleccionados:

DOVES

Hubo un momento, allá a inicios de siglo, en el que tras el bombardeo britpopero de medidados de los 90, se produjo una especie de reacción de bandas inglesas llamémoslas intensitas (creo que algunos llegaron a llamarles los Nuevos Nuevos Románticos) que nos dejaron muy buenos discos: Coldplay (quienes más lo petaron a nivel comercial), Snowpatrol, Starsailor, Turin Brakes, Travis… y estos Doves, quienes, a mi modo de ver, fueron los mejores, los que más disfruté, los que más me fliparon cuando tuve la oportunidad de verles en directo y de los que, en mi opinión, mejor envejecen sus álbumes (me estoy acordando de una anécdota con un borracho después de ver a los Cut Copy en Bilbao en la que me dijo que Doves era la banda que más le gustaba escuchar mientras follaba… pero bueno, eso lo dejaremos para otra entrada y, si queréis, podéis leer la crónica de aquel concierto que escribí en LFA en el que la menciono de pasada)

ARCADE FIRE

Un poco en la misma liga que los Doves, aunque sonando diferentes y llenando estadios. Sus tres primeros trabajos son para enmarcar y creo que han hecho méritos suficientes para convertirse en una de las bandas más importantes, sin duda, de lo que llevamos de siglo. Ya escribí sobre los canadienses en Mi Banda Sonora por lo que no me explayo más.

THE POSTAL SERVICE

La indietronica fue una etiqueta que también emergió con el estreno del siglo. Postal Service fue uno de sus principales representantes, con un pop intimista y delicados y sofisticados tañidos electrónicos. Además, dado que sólo publicaron un disco, el fantástico “Give up”, se les podría catalogar como uno de esos proyectos de culto.

FRANZ FERDINAND

Otros que despuntaron en el XXI. Los escoceses capitaneados por Kapranos nos trajeron fiesta y oportunidades para hacer el cafre en sus conciertos cuando aquella especie de revival del postpunk era lo más. A este respecto, creo que Franz Ferdinand me han brindado de los mejores momentos en un directo en estos años, por no hablar del buen número de himnos (“Take me out”, “Do you want to”) que nos han brindado para desgañitarnos y por los que, en definitiva, bien merecen entrar en esta lista tonta.

IRON AND WINE

Me imagino a Sam Beam como el típico tipo que todo padre y madre querría para su hija: encantador, delicado, servicial, trabajador, paternal, amantísimo. Lo digo en serio. Y encima el tío hace unas canciones preciosas y muy emocionantes. En cualquiera de sus trabajos. Nos ponemos uno de sus discos en casa Ana y yo y nos ponemos más tiernos y felices. Fuera coñas.

THE LAST SHADOW PUPPETS

Sólo por su primer disco, “The age of understatement”, tienen que estar aquí. Que unos mozalbetes como Alex Turner y Miles Kane se currasen un disco que desde el minuto cero se convirtiese en clásico, que desprendiese la elegancia que desprende y que me hiciese viajar por películas de espías de los 60 ataviado con una fabulosa levita, me parece algo extraordinario. Sus dos siguientes trabajos (LP y EP) no están mal pero quedan lejos de ese inconmensurable debut.

AMY WINEHOUSE

Es un mito y resulta casi obvio incluirla aquí. Pero más allá de su triste historia y dramático final, dejó una colección de canciones que la convirtió en una de las grandes divas del soul contemporáneo. Sus temas siguen sonando fabulosos y sus letras adquieren un significado muy especial habida cuenta de los acontecimientos.

SHARON JONES & THE DAP KINGS

Parte de las letras que me han sobrevenido para Winehouse podrían valer, en cierto modo, para la señora Jones. La otra gran diva del soul en lo que llevamos de siglo XXI que, desgraciadamente, también nos dejó antes de tiempo. Y como la anterior, fantásticos discos y canciones como legado. Nos ha dado mucho; se aplicó en eso de Give the people what they want.

MICHAEL KIWANUKA

Quizá uno de los artistas más respetados en la actualidad y uno de los más queridos y escuchados en casa en los últimos años. Tres discos como tres soles en los que se conjuga un pop pluscuamperfecto, un delicado folk que, personalmente, a veces, me recuerda a Nick Drake y un soul combativo que deja de lado lo lúdico y se pone en modo combate. Y todo esto lo amalgama de forma inmaculada. De diez. Apostaría a que dentro de cuarenta años se hablará de este chico como ahora se habla de los mitos más grandes.

VETIVER

Cuando antes me refería a Iron & Wine, he de agradecer, además de a mi amigo Javi, a Vetiver su descubrimiento. Quizá el grupo de San Francisco fue el que me propició una fiebre en torno al folk americano y sonidos agrestes. Todos y cada uno de sus álbumes me hacen pensar que sigue habiendo esperanza y eso no es moco de pavo. Maravillosos.

THE ARCADE FIRE: “Funeral”/ “The Suburbs”. Mi Banda Sonora.

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Fue en 2006 cuando nos acercamos a Boadilla del Monte, al festival Summercase. Una primera noche caótica, cansada, que finalizó con una infructuosa búsqueda de taxi que nos acercase a pernoctar, un medio de transporte que nos costó cerca de cuatro horas conseguir. Fue la segunda noche, la del sábado, cuando la cosa mejoró. Más descansados, más ambientados, nos dejamos llevar por la programación de conciertos y por la fiesta inherente a este tipo de eventos. Ni viernes ni sábado los canadienses Arcade Fire actuaron en la planicie madrileña. No formaban parte de aquel (gran) cartel que confeccionó la gente del extinto sello Sinnamon. Pero fue al amanecer del domingo, en una carpa, con DJ Amable a los platos, si no recuerdo mal, cuando el tema “Rebellion (Lies)” atronó e impresionó, de alguna forma, a este que escribe. Hasta ese extraño momento, hasta esa especie de comunión música-contexto- ambiente-loquesea, no había prestado excesiva atención a los Arcade Fire, a pesar de que, ya con ese primer disco, “Funeral”, eran un auténtico hype. De repente, una canción, esa canción, implosiona, revienta y emociona. Una canción que me obliga a la semana siguiente a acudir a la tienda de discos que fuese a comprar el CD en cuestión. Una rebelión (y sus mentiras) que me llevó a un funeral.

Una rebelión (y sus mentiras) y un funeral que me llevaron, de nuevo, a Madrid, a verles en directo en el Palacio de los Deportes el 20 de noviembre de 2010. Arcade Fire presentaban su, por entonces, último trabajo, “The Suburbs”, un álbum ya asociado a esa noche, aunque ya lo hubiese degustado previamente. Un directo intenso, de tintes épicos, en cuya descripción no me detendré. Porque los recuerdos que me sobrevienen cuando me pongo el “The Suburbs” en casa o en el coche se asocian a un brownie que nos esperaba a la salida de la parada de metro preparado por una amiga, hasta entonces, virtual, Henar, desvirtualizada en ese momento junto a Javier y Manuel. Se asocian a otra desvirtualización furgonetera, la del mítico Marcos, aka Merridew, y su amigo James Earl (ahora sólo puedo recordar su apodo de Facebook) y la noche que ambos nos brindaron cenando mollejas y cosas así en un garito de Malasaña, tomando copas en El Garaje Sónico o acabando la misma, garrafón incluido, en el Nasti. Se asocian a una vuelta de empalmada en avión, en el mismo avión en el que viajaba Rafa Alkorta (que habría estado presenciando el clásico Madrid – Barça que también aquella noche se celebró en el Bernabeu), un avión en el que mis ronquidos atronarían como atronó aquel “Rebellion (Lies)” en Boadilla. Se asocian a una vuelta a casa desde el aeropuerto hasta casa, en el coche de Javi, escuchando a Iron & Wine (allí, en el 206 de Javi, se prendió la fiebre hacia Sam Beam) y a los abrazos de despedida con el otro Javi, Andoni, Luismi y Raúl.

“Funeral” y “The Suburbs”, por tanto, quedan unidos a noches castizas, en distintos enclaves de la capital del reino. Como también es un disco netamente madrileño el “Black Market Music” de Placebo, pero esa es otra historia, otra personal banda sonora que, espero, también será relatada.