Primeros peros de 2021

1 de enero de 2021.

Me he despertado muy pronto. No me acosté demasiado tarde, pero sí lo suficiente como para considerar que he madrugado en exceso.

Un leve dolor de cabeza me recuerda que bebí bastante vino. No demasiado, pero sí lo suficiente como para llevarme a pensar en las monstruosas resacas de hace años a las cuatro de la tarde de año nuevo.

Mirando por la ventana compruebo que no hay demasiados restos de serpentinas, guirnaldas, fragmentos de petardos. La calle no está excesivamente sucia, pero sí lo suficiente como para intuir que anoche fue Nochevieja.

Mirando por la ventana veo que, para ser año nuevo a las 09:00 de la mañana, hay bastante gente haciendo deporte y paseando al perro. No es tanta como cualquier otro día, pero sí la suficiente como para adivinar que esta no ha sido una despedida de año como la de otros años.

A eso de las 07:15 de la mañana, pero siendo aún de noche, he oído a un grupo de chavales y chavalas hablando en un tono elevado debajo de casa. Me he asomado y ahí estaban, vestidos de gala, con signos de embriaguez. Me ha molestado, lo admito, la irresponsabilidad de estos chicos y chicas saltándose las normas impuestas por la pandemia; y también el ser consciente de que habrán proliferado los cotillones clandestinos, pero no puedo evitar empatizar con su momento, con su edad, con sus ganas de fiesta y entender su (tópica) tendencia a saltarse las normas del mundo adulto (y eso que, seguro, en general, la mayoría de jóvenes habrán cumplido)

Arranco 2021 con peros.

Buenos días. Feliz año.

* ¿La imagen? De las Paredes que Hablan, claro.

En Lontananza. ¡Feliz 2021!


Aprovechando unos recados de última hora, grabo un audio para desearos un FELIZ AÑO; lo empleo para hacer un SEOISMO y recordar cómo eran las mañanas de nuestras nocheviejas hace 15 o 20 años (y apenarme ahora por esos chicos y chicas que andarían esperando con ansia una noche tan especial como la última del año viejo, la primera del año nuevo, y que este año de mierda se lo tendrán que pasar en casa).

No lo aprovecho para hacer retrospectiva alguna. Ya lo hice en Cienfiebres Musicales y, yo qué sé, no quiero meter el dedo en la llaga. Además, creo y he constatado que últimamente a diferentes personas, por diferentes razones, les está dando apuro expresar públicamente que para ellas el 2020 no ha sido tan malo. Les honra no jactarse de ello porque son conscientes de que el año, en general, ha sido horrible, pero tiene que ser una puñeta no poder expresar con vehemencia tu felicidad por haber sido madre o padre, por que tu negocio vaya muy bien, por que por fin has tomado esa decisión tan importante en tu vida… una pena. Pero me parece interesante. Prometo dedicarles un post o mirarles En Lontananza en subsiguientes salidas.

En fin, seis minutos y poco, en definitiva, para que tengáis una buena entrada al 21, del que no voy a decir nada, porque el año pasado dije no sé qué de los locos 20 y, madre mía, un poco locura ha sido, sí… Abrazos y besos.

* Imagen desde mi colección de Paredes que Hablan.