Cienfiebres Musicales #25: descubrimientos del 20 en el 21

En estas primeras semanas o meses de 2021, aún quedan rescoldos musicales de discos o singles del pasado año que me enfebrecen. Descubrimientos discográficos hallados ahora que no caté en su momento por lo que fuese o simplemente porque aparecieron en las postrimerías del pasado curso.

Pues eso, hoy pseudonovedades editadas el pasado año y otras más literales del momento más reciente.

Suenan:

GHOST POWER: Asteroid witch
GIRLATONES: One chord too many
ADELE & THE CHANDELIERS: Love you more
THE BATS: Fields of vision
BANANAGUN: Out of reach
COMMUNICANT: She moves the sky
GOAT GIRL: P.T.S. Tea
TEENAGE FANCLUB: I’m more inclined
OCTUBRE: Otro despertar
ALEXANDERPLATZ: Isabel como Fernando
TIGRE Y DIAMANTE: El fantasma del Chava Jiménez
SANTIAGO DELGADO Y LOS RUNAWAY LOVERS: Runaway lover
NOBEL: comunicando

Birmania

Cuando por fin decidimos ir de viaje a Birmania, nos dijeron que había que mandar una carta a uno de los generales. Y que, además, en esa carta, yo no podría ser Educador Social ni Ana doctora. Que les iba a costar entenderlo. Me transformé en abogado y Ana cambió a categoría de enfermera.

Cuando llegamos al aeropuerto de Rangún o Yangon, lo primero que me llamó la atención fue que nos recibieron unas mujeres ataviadas con uniforme militar caqui, falda y calcetines blancos sobre zapatos de tacón negros. Un look bastante extremo para recoger nuestros visados de turista y nuestros pasaportes.

Cuando íbamos por las calles de la capital o de Mandalay o de alguna otra gran ciudad, nos sorprendía la gran presencia de monjes y monjas budistas, casi en cualquier sitio. Pese a vivir en una dictadura militar, la presencia de soldados no era tan evidente, pese a que nuestra guía nos decía, siempre bajando la voz, que estaban, siempre estaban.

Cuando ella, la guía, de cuyo nombre no logro acordarme (sí me acuerdo que aprendió español en Salamanca y que era muy glotona y le encantaba comer), se atrevía a hacer algún comentario cercano a lo político, siempre en algún lugar en el que no hubiese nadie cerca y siempre bajando el tono, lo hacía para rendir pleitesía a la Señora, Aung San Suu Kyi, lideresa de la oposición a los militares en aquel entonces, miembro del gobierno desde 2016 y símbolo de la democracia del país asiático. Y Nobel de la Paz, por cierto. Una Nobel de la Paz que, sin embargo, ha sido cuestionada por su inacción ante la “limpieza étnica” de los Rohingya en su país.

Cuando pasamos cerca de un arrozal, me pareció ideal sacar una foto a un nutrido grupo de agricultores que se afanaban en recoger el cereal. Rápidamente, nuestra guía me recomendó no hacerlo ya que, según me dijo, aquellos recolectores eran presos. Poco después de aquella advertencia, vimos como un coche era parado por una patrulla militar. Al parecer, según nuestra guía, es posible que a los que iban en aquel coche, se les hubiese ocurrido lo mismo que a mí. O sacar una foto a un puente o tratar de acceder a algún lugar prohibido por los soldados.

Cuando regresamos a casa tras más de tres semanas recorriendo ese maravilloso país que es Myanmar o Birmania, caía en el tópico de la sonrisa de sus habitantes, en la amabilidad de sus gentes. Tópico que, no por serlo, deja de ser menos cierto. También hablaba del hecho de que por vivir bajo una dictadura militar, la influencia occidental era menor y eso lo hacía aún más atractivo, pero que, aún así, ojalá sus habitantes obtuviesen pronto la democracia.

Cuando estuvimos en Birmania fue en 2009, en nuestra luna de miel. Varios años después recuperaron cierta “normalidad” democrática, la cual, desgraciadamente, se ha vuelto a ver truncada hace escasos días. Me da mucha pena pensar que algunas de las escenas descritas puedan repetirse de nuevo, aunque seguro que la sonrisa de los birmanos siga iluminando ese país que, desgraciadamente, está de actualidad estos días.

* La imagen que acompaña este texto es una de las muchas que hice en aquel viaje. Esta es en alguna pagoda de la zona de Bagán.

Cienfiebres Musicales #24: Kent Fever!


El 1 de enero me puse un recopilatorio de Kent (el Smart!, concretamente), tras haber bailado el “Right back where we started from” la noche anterior y, bueno, una cosa llevó a la otra y me tiré unos días repasando mi colección de cromos Kent de mi discoteca particular. Y, bueno, a esto se le puede catalogar como una mis primeras fiebres musicales del año y hoy cristaliza aquí, en el episodio número 24 de mi podcast. Espero que os guste.

Suenan:

HANK LEVINE & ORCHESTRA: Image Part. 1
PATTI AUSTIN: Music to my heart
THE IMPRESSIONS: Can’t satisfy
MICKY MOONSHINE: Name it you got it
MONGO SANTAMARIA: Yeh yeh
WOODY HERMAN: Hush
THE MOODS: Rainmaker
MAXINE NIGHTINGALE: Right back where we started from
MARY LOVE: Your turned my bitter into sweet
ARTHUR ALEXANDER: Me and mine
MAJOR LANCE: Girl, come on home
WALTER JACKSON: Forget the girl.
GRANT GREEN: Miss Ann’s tempo
BOOGALOO JOE JONES: The mindbender

Cienfiebres Musicales #23: Efemérides discográficas en 2021


Regreso de Cienfiebres Musicales tras un mes sabático. Primer episodio del año destinado a repasar, precisamente, discos que este 2021 cumplen aniversarios significativos. También habrá hueco para algunas novedades que ya nos va dejando el presente curso.

Suenan:

JOHN COLTRANE: My favourite things (sintonía)
DAVID BOWIE: Life on Mars
BELLE & SEBASTIAN: Like Dylan in the movies
PJ HARVEY: The glorious land
STONE ROSES: All for one
STEPHEN’S SHORE: Midvert
LOS PLANETAS: El negacionista
JANE WEAVER: Heartlow
LOS HERMANOS CUBERO: Problemas a los problemas
AARON FRAZER: Bad news

BLACK REBEL MOTORCYCLE CLUB: Whatever happened to my rock’n’rll (punk song) (CdF23)
SUPER CADAVER: El sol me quema (CdF23)

Fragmentos Oníricos. 3 y 5 de enero de 2021.

No me suelo acordar de lo que sueño. Me fastidia porque, aunque a veces pueden ser desagradables o molestos, me parece algo fascinante. Por eso y por algo que leí hace poco en no sé dónde, me he puesto como propósito para 2021 crear un Diario Onírico; un registro de mis sueños en una libreta que dejo en la mesilla o en el móvil, de las imágenes que recuerdo de ellos según me levanto. Y trasladarlas aquí, a Cienfiebres, claro.

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