Más pancartas que hinchas


Comentábamos no hace mucho, en tono jocoso, desde nuestro asiento en la tribuna Este de Lasesarre, que los jugadores de los equipos rivales que visitan el feudo barakaldés se han de asustar al saltar a calentar y ver unas gradas plagadas de pancartas. Temerán un ambiente encendidísimo, cientos, qué digo cientos, miles de gargantas arengando a sus futbolistas en pos de la victoria final. Esos temores desaparecerán cuando salgan a jugar y vean que, casi casi, hay más pancartas que aficionados.

Bromas aparte, ese comentario venía precedido de una tertulia en la que algunos compañeros socios se preguntaban dónde estaban los 4000 o 5000 aficionados extra que acudieron a Lasesarre en la reciente eliminatoria contra el Rayo Vallecano y que desaparecieron como por arte de magia una semana después al volver a la rutinaria jornada del grupo II de la 2ªB. Una duda fundamentada en la la certeza de que sí hay demanda de fútbol en Barakaldo pero que, por tanto, significa que un Barakaldo, qué sé yo, versus Leioa – con todos mis respetos por el equipo de la margen derecha – en una fría tarde de febrero no se considere digno de catalogarse como partido de balompié. Añadámosle a ello los consiguientes “ay, si todos los domingos hubiese el ambiente del día del Rayo otro gallo cantaría”, etcétera.

La pescadilla que se muerde la cola. Que haya más aficionados en las gradas es consecuencia directa, a mi modo de ver, de una determinada evolución deportiva. Esto es, a mayor prestigio del rival o de la competición, más hinchada; cuanto menos, pues menos peña. Cuanta más gente, más pasta que se ingresa, mejores plantillas que se confeccionan y más aliento notan los chavales. Y viceversa. Hay que recordar que cuando el Barakaldo jugaba en segunda división, allá por los 70, e incluso rondaba el ascenso a 1ª división, el antiguo Lasesarre acogía, como mínimo, 10.000 almas, como así me recordó en su día un ex jugador de aquel mítico equipo, en la entrevista que le hice para Histórico Barakaldo. En la medida que se descendió de categoría y no se producían éxitos deportivos, la afluencia de público al estadio gualdinegro fue descendiendo hasta llegar a la situación de que parece que hay más peñas que hinchas, por volver a la chanza inicial.

Podemos mencionar otros factores que influyen en esta situación: la diversificación de las ofertas de ocio, el valor espectáculo del fútbol actual, la pérdida de vinculación emocional con los equipos pequeños, la televisión y, en el caso concreto del Barakaldo y de Barakaldo, la presencia a escasos kilómetros de un equipo de la importancia del Athletic de Bilbao que, probablemente, tendrá en San Mamés un número de socios residentes en Barakaldo suficientes para llenar Lasesarre.

La cuestión, en cualquier caso, es qué se puede hacer para paliar este déficit de aficionados gualdinegros. Iniciativas se han intentado muchas desde las diferentes directivas que han pasado por el palco fabril desde que soy socio pero ninguna ha obtenido un impacto o una consolidación clara en este sentido por el factor, a mi modo de ver, deportivo. De hecho, antes que echar la culpa al pueblo, a la tele o al Athletic creo que hemos de recordar que demanda hay, que la gente ha respondido en los últimos playoff de ascenso o en la reciente eliminatoria de copa. El tema es que como de estos envites no se ha obtenido éxito pues los advenedizos han decidido retirarse hasta la próxima. Normal.

Yo admito que antes era de los que me molestaba esa actitud. Que me fastidiaba el hincha puntual que baja a un Barakaldo – Hércules por el ascenso pero no bajaba a Lasesarre a ver un Barakaldo – Peña Sport. Era de los que me apetecía decirle al señor o señora que me preguntaba por el resultado del Baraka cuando regresaba a casa tras un partido y me veía con la bufanda que si quería saberlo que bajase al campo, etcétera. Ya no. Puedo entenderlo. Quizá estoy perdiendo cierto romanticismo pero entiendo la situación y la considero lógica dentro del ámbito en que se desarrolla (el de la competición deportiva semi-profesional): si deportivamente no hay zanahoria, jodido que la gente – la masa – responda. Pero lo hace cuando hay incentivo y no creo que los frikis que bajamos los 19 partidos del año más no sé cuántos desplazamientos debamos recriminar esa actitud. Es más, creo que debemos acoger con los brazos abiertos a esos hinchas puntuales por si, quién sabe, se animan a bajar otro partido.

Y luego pues habrá que seguir explorando ideas e iniciativas para que la gente se vincule. Rastrear hechos diferenciales, que a la gente le mole ser del Baraka e ir a Lasesarre aunque se pierda, pero siendo conscientes de la complejidad del asunto. Organizar hamaiketakos, fiestas, conciertos previos al match, qué sé yo… Y mientras, los frikis, los socios, los peñistas tenemos que seguir como seguimos, apoyando como lo hacemos porque, aunque seamos pocos, yo creo que los jugadores lo (nos) notan o, al menos, eso suelen decir públicamente. Y que aprovechen para decir a sus rivales, en el calentamiento, que no saben la que les espera en ese campo plagado de pancartas.

Cosecha del 19. El fútbol.

Un año agridulce en clave gualdinegra. Positivo final deportivo de la temporada 18-19 con la clasificación al playoff cuando casi nadie dábamos un duro por esta posición en la tabla al principio de la misma. Y fiesta y participación en la promoción de ascenso frente a un histórico, el Hércules, y todo bien pese a la eliminación a las primeras de cambio.

Y negativo, todo negativo cuando sale a la palestra una ingente deuda del club a la seguridad social, que pone en riesgo la propia existencia del mismo, que desencadena en un concurso de acreedores. Un broche de oro, permítanme la ironía, para la gestión de una junta directiva que, desgraciadamente, no será recordada por sus méritos, si no más bien por todo lo contrario. Y a todo ello añadamos la decisión de los socios y socias del Barakaldo CF de convertir el club en SAD, proceso interrumpido por el mencionado cañón al que hay que hacer frente y porque la masa social no aprobó las cuentas del año pasado.

En fin, malos tiempos en clave amarilla y negra que tendremos que afrontar con la esperanza, qué remedio, de que la junta gestora actual, encabezada por Jesús Mª Isusi, a la postre impulsor de la (aplazada) transformación en SAD, sepa coordinar adecuadamente el club junto al juez que vigilará todos los movimientos del mismo. Tiempos en los que deportivamente el equipo da bandazos ilusionantes y deprimentes en liga y que próximamente nos va a brindar la oportunidad de hacer algo bonito en Copa si nos cargamos al Rayo Vallecano (domingo 12 de enero, 17:00, en Lasesarre), algo bonito que puede venir muy bien, además, para saldar deudas con la Seguridad Social. Veremos.

Tiempos de vino y rosas, sin embargo, si se tienen simpatías por el Liverpool. Los de Klopp están instalados en la ola buena casi desde que el alemán se convirtió en el inquilino del banquillo de Anfield. Esta tendencia alcanzó su cúspide el pasado 1 de junio cuando los reds derrotaron al Tottenham en la final de la Champions y se convirtieron en campeones de Europa por sexta vez. Además de ello, este 2019 ha logrado por primera vez el título de Campeón del Mundo de Clubes (antigua copa intercontinental, si no me equivoco), por no decir que, a estas alturas, son altísimas las posibilidades de que se hagan con el título de Liga treinta años después. Sólo una auténtica debacle en la segunda vuelta lo impediría.

Dicho lo cual, todo muy bien, muy bonito y muy guay, pero confesaré que el éxito ABURRE. Ahí es nada.

* Foto de Mireya López, correspondiente a la salida al campo del Barakaldo CF de la temporada 2018-19 en su duelo contra el Hércules en la primera eliminatoria del playoff de ascenso a 2ªA.

Se puede, claro que se puede

Me comprometí con la audiencia de 100 Fiebres, en mi último artículo dedicado al Barakaldo CF, en realizar una especie de evaluación del curso 2018-19 al finalizar la campaña. Sin embargo, el equipo sigue compitiendo aunque haya terminado la liga regular y eso, en sí mismo, ya es un indicador positivo. Significa que el equipo gualdinegro logró quedarse entre los cuatro primeros. De ahí que, de momento, tras la culminación de las 38 jornadas que componen la temporada regular y el partido de ida de la primera eliminatoria por el ascenso podamos calificar el año de notable alto, a la espera de dar el sobresaliente en función del papel que se realice en la fase de ascenso. Si se consiguiese la machada de subir, la nota sería, obviamente, de matrícula de honor.

Con este párrafo podría dar por concluido mi compromiso evaluador. Al fin y al cabo, algunas de las razones de tildar la temporada de notable ya las comenté en el anterior episodio: la plantilla de este año ha superado las expectativas que buena parte de la masa social gualdinegra teníamos depositadas en ella, es una campaña exitosa habida cuenta de la situación presupuestaria del club, etcétera.

Pero esto es 100 Fiebres, amigos, y si hay alguna calentura que me golpea sobremanera es la gualdinegra, máxime en pleno playoff de ascenso. ¿Cómo no me voy a sentar a escribir algo al respecto, aunque sea a toda prisa, de forma caótica y deslavazada? Cómo no lo voy a hacer, cuando ya se ha recibido al histórico Hércules CF, escuadra que nos triplica en presupuesto y a la que tuteamos y, por momentos, superamos en los primeros 45 minutos de un choque que finalmente acabó con empate a uno, tablas que podemos considerar justas ya que en la 2ª mitad los alicantinos se mostraron más incisivos y demostraron mucho más peligro.

Cómo no voy a hacerlo cuando estamos a cinco días del partido de vuelta en un estadio mítico como es el José Rico Pérez. Último round de esta primera eliminatoria que se presenta a cara de perro, en la que el conjunto local partirá con cierta ventaja gracias al gol que los herculanos lograron en nuestro feudo, con unas gradas que estarán repletas, en las que no barrunto una gran presencia gualdinegra (¿65 euros el autobús para la hinchada que se quiera desplazar desde Barakaldo?, ¿se les ha ido la pinza?), pero en el que no sólo no hay nada perdido sino que, personalmente, espero y deseo que el Barakaldo CF pueda dar la campanada. Se puede, claro que se puede.

Tras lo visto en los primeros 90 minutos, el Hércules no me pareció tan fiero como en principio su nombre pudiera hacernos pensar. Asimismo, la evolución de los fabriles a lo largo de la temporada ha sido bastante buena lejos de Lasesarre e incluso el papel del Baraka en estadios de gallitos como Racing, Logroñés o Mirandés ha sido más que digno. Cierto que nos cuesta hacer gol y que es necesario hacer como mínimo uno para poder pasar, pero, en vista de lo expuesto, creo que se puede, claro que se puede.

Otro indicador que me hace ser optimista es la actitud de la plantilla tanto en la previa contra el Hércules como en lo demostrado sobre el verde el pasado domingo. Se muestran ilusionados, comprometidos y confiados en superar el envite, sabedores, además, de que la verdadera presión la tienen sus rivales, casi obligados a pasar por presupuesto y expectativas para con su masa social. Se puede, claro que se puede.

En fin, saldremos de dudas en torno a las 21:30 de la noche del próximo domingo 2 de junio. Para los que no vayamos a acudir al Rico Pérez, como es mi caso, si no me han informado mal, podremos ver el partido a través de Footers, a partir de las 19:30 de la tarde. Trataremos de disfrutarlo, pues. No será lo mismo que hace un par de días cuando aprovechamos la ida en casa para celebrar el playoff con un buen poteo por el pueblo (un pueblo que me había parecido, los días previos, menos ilusionado pero que, finalmente, respondió de forma excelente engalanando Lasesarre), con una buena jamada y una buena sobremesa, en compañía de amigos y familia. Además, personalmente, me pongo más nervioso cuando veo el fútbol por la televisión, pero estaremos frente a la pantalla.

Si, finalmente, logramos la machada de pasar la eliminatoria en Alicante, creo que el Barakaldo CF merecería esa evaluación de sobresaliente y seguiríamos a la expectativa de obtener esa matrícula de honor. La calificación final al curso 2018-19 aún ha de esperar. Esperemos que un mes y medio más o así. Se puede, claro que se puede.

* La imagen que encabeza el texto corresponde al tifo que el Colectivo Gualdinegro organizó en la grada Sur del estadio de Lasesarre.

[AUTOBOMBO] Entrevisto a Santiago Segurola para Histórico Barakaldo

“Ir con tu padre al fútbol siempre es lo mejor que le puede pasar a un niño. Es un día de fiesta“.

“Nunca comprendió, ni yo tampoco, porque había un sector en el Barakaldo anti Athletic”.

“Yo adoro Barakaldo pero recordar cómo creció y cómo el franquismo permitió que viviéramos en esas condiciones de hacinamiento, emanando gases, con una niebla tóxica de primer nivel… es tremendo”.

“Ya no es que importe muy poco lo poco importante sino que lo que siempre ha sido importante apenas interesa ya porque sólo interesan los dos equipos, el Barcelona y el Madrid, todo lo demás es como si no existiera o como si fuera una especie de folklore casi innecesario. Personalmente, es algo que no puedo soportar, pero digamos que ese régimen se corresponde con el régimen social actual, es decir, los ricos más ricos que nunca y los pobres más pobres que nunca”.

“El Barakaldo, el Sestao, el Portugalete, el Arenas, el Getxo… deben tener necesariamente una buena relación con el Athletic y el Athletic con esos clubs. El Athletic no debe ejercer ningún tipo de tiranía ya que va a vivir de ese caladero, por lo que la generosidad por ambas partes es necesaria, no sólo para el Athletic sino para todo el fútbol vizcaíno”.

“En cualquier caso, habría que articularlo bien, ser transparente, no mentir a la gente, decir la verdad, una estrategia de convocatoria para los hinchas, ser claros y transparentes en la gestión y, desde luego, deslindarse de cualquier movimiento buitre… y es que no podemos olvidar que el fútbol es muy goloso”.

Algunos ya sabréis que he colaborado, por tercera vez (las otras dos son ésta y ésta), en el nostálgico blog Histórico Barakaldo esta misma semana. En esta ocasión, he tenido la suerte de poder publicar una entrevista que pude realizar hace unas semanas al prestigioso periodista deportivo Santiago Segurola, toda una eminencia – al menos para mí – en dicho ámbito y un modelo al que imitar en lo que a plasmar por escrito reflexiones futbolísticas o de otras disciplinas hace referencia. Un gustazo, como digo, poder departir con Segurola sobre el club de mis amores, el equipo de fútbol del pueblo que nos vio nacer, a él y a mí.

Encima de estas líneas he destacado algunos fragmentos de la entrevista pero, obviamente, lo suyo es que acudáis a la fuente original para revisar la entrevista entera ya que, aunque no esté bien que yo lo diga, creo que quedó una pieza bonita e interesante. Podéis hacerlo pinchando aquí.

Desde aquí agradecer a los responsables de Histórico Barakaldo su invitación a participar en su espacio y, por supuesto, la predisposición de Santiago Segurola para contestar mis preguntas y pasar un rato charlando conmigo sobre el Barakaldo CF. Espero que os guste.

*Foto vía Mitos y Leyendas del fútbol – MENTIR

Nuestra maldita idiosincrasia. Repaso a la actualidad del Barakaldo CF.

Ha habido últimamente motivos para escribir sobre el club del pueblo. Y los hay. Pero no lo he hecho. Pero lo voy a hacer ahora. En dos planos: el deportivo y el institucional o social. Veamos.

En el primero de ellos, argumento manido en lo que va de temporada y que ya comenté en mi Cosecha de 2018: quién nos iba a decir en agosto del pasado año que el Barakaldo, este Barakaldo de la 18-19 iba a estar ahí, peleando por meterse entre los cuatro primeros. Y es que las sensaciones que quedaban entre la masa social gualdinegra cuando se confeccionó la plantilla no eran muy positivas. Quizá pecamos de agoreros, claro, como solemos hacer siempre. Es decir, el equipo era entonces una incógnita, pero lo era para bien o para mal. Y siempre pensamos mal. Pero resulta que ha salido cara. Resulta que ahí están, peleando por el playoff cuando nadie creía al principio en ello. Y, además, llevan en esos puestos nobles desde la jornada 1. Es decir, toda la temporada.

Pero, a pesar de ello, algo falla, algo no cuadra. Aunque el equipo lleva las 30 jornadas entre los cuatro primeros, no se acaba de despertar el entusiasmo entre los socios y socias, no digamos ya entre el pueblo. Y sorprende porque, como decíamos, se están superando, en general, las expectativas clasificatorias. Pero algo no encaja: será la irregularidad del equipo, que el juego no es excesivamente atractivo, será el hecho de que el grupo II, en general, a excepción del Racing de Santander, se está mostrando como muy flojito, será que el ambiente que rodea al club sigue enrarecido y el cuerpo técnico no cuenta, desde el principio, con el apoyo generalizado de la masa social. No se acaba de producir la conexión con la grada y no parece que acabemos de creernos que nos podamos meter en la promoción de ascenso, aunque tengamos un colchón de 7 puntos respecto al quinto clasificado a falta de ocho jornadas.

No nos podemos o no nos permitimos ilusionarnos. Incluso hace una semana, cuando me preguntaba y preguntaba a los tertulianos gualdinegros de las redes sociales si nos podíamos emocionar ya con el playoff tras la victoria en Langreo, con 8 puntos de ventaja sobre el quinto, eran muchas las voces que seguían diciendo eso de This is Baraka y que el equipo no juega a nada, etcétera. Curioso. Barakaldo Club Esquizofrénico. Toda la campaña ahí, con el presupuesto 53 de 80, con una plantilla plagada de cedidos, con la impresión de que la plantilla se ha cosido con retales y, aún con todo, negatividad por bandera. Es nuestro carácter, nuestra idiosincrasia. Maldita sea. Y todo admitiendo, claro, que con partidos como el del pasado domingo frente al filial del Sporting, pocas ganas quedan de creer en nada.

Pero, ¿no podemos reivindicar otra vez el Keep the faith?, ¿no podemos querer creer? Yo creo que se puede. Creo que, a pesar de que muchos siguen pensando que el Barakaldo, por historia, tiene que estar ahí siempre, clasificarse este año al playoff sería un premio inesperado por todo lo comentado. Y como me decía uno de los contertulios en redes, ojito, que el estilo de este equipo este año en unas eliminatorias de ascenso puede ser ideal para lograr la ansiada machada de regresar a la división de plata. Pero quedan 8 partidos que no van a ser nada fáciles. Veremos. Volveremos por aquí a hacer la evaluación.

Y el otro gran trending topic en los mentideros gualdinegros es, sin duda ninguna, el institucional, más concretamente, la más que posible transformación de nuestro club en Sociedad Anónima Deportiva. Ya era sabido, incluso antes de su confirmación oficial, que la actual directiva, presidida por Orlando Sáinz, tras una convulsa legislatura, dinamitada por la salida de David Movilla, no se presentaría a una posible reelección. Lo que quizá no era tan esperado, al menos por mi parte, es que, en ese contexto, apareciese la alternativa de que un grupo de empresarios (sic) se plantease hacerse con el club a base de pasta para transformarlo en una empresa.

Los argumentos de ese, digamos, grupo empresarial, con Jesus Mari Isusi a la cabeza, son la necesidad de músculo financiero para acometer el tal ansiado objetivo del ascenso y el estar preparados institucionalmente si se consigue el hito ya que, de acceder al fútbol profesional, ser SAD es requisito indispensable. Supongo que habrá alguno más pero yo, en estos momentos, me acuerdo de estos dos. Y no sé, a mí este salto o este paso, me genera muchas dudas. No creo que el hecho de que se meta pasta al club vaya a garantizar nada. Sé que a más dinero será más fácil hacerse con jugadores más contrastados pero, insisto, no garantiza nada. Esto es un deporte caprichoso y como bien sabemos por aquí, si a la pelota no le da por entrar, da igual el número de ceros que acompañen tu presupuesto. Y respecto a lo de tener que convertirse en empresa si se sube a 2ª, pues bueno, ya se miraría, ¿no?, pero, a día de hoy, como hemos comentado más arriba, dicho objetivo parece un tanto utópico.

Admitiré que me puede también un sentimiento romántico que provoca que me duela el hecho de que el club pase a pertenecer al que más pasta ponga, que ya no sea eso, un club de los socios. Aún así, habrá que escuchar qué dicen sus impulsores ya que, en algunas intervenciones en los medios, hacen referencia al Eibar como modelo de SAD a seguir y, personalmente, a priori, eso no me suena mal. Veremos cómo concretan ese modelo. Por otra parte, a mí, más que el contar con pasta para fichar, me preocupa qué pueden hacer para reactivar a un pueblo y qué pueden hacer para llevar a gente nueva a Lasesarre. En mi opinión, la gran amenaza que se cierne sobre el centenario club gualdinegro es que cuesta ver un relevo generacional en las tribunas y sin masa social que apoye poca viabilidad puede haber. Y sí, entiendo que si se producen éxitos deportivos, éstos servirán de supuesto acicate que acerque más gente al campo, que aumente la masa social, en definitiva. Pero lo dicho: nada garantiza éxitos deportivos. Ni siquiera el dinero. Por ello, en ese sentido, me asalta la duda de qué puede obtener un grupo de empresarios en un proyecto así y, en consecuencia, qué decisiones pueden tomar si vienen mal dadas, si no se consiguen logros deportivos ni económicos. Otra vez el sentimiento agorero. La maldita idiosincrasia.

Sea como fuere, parece claro que, con el actual contexto, tiene toda la pinta que la conversión en SAD se culminará, habida cuenta de que no hay más alternativas y habida cuenta de que me parece percibir que muchos de los que, como yo, tienen o tenían dudas al respecto, empiezan a asumir que el paso es inevitable y que es el sino de los nuevos tiempos. Que es lo que hay y que si la institución quiere sobrevivir ha de entrar en esta rueda del fútbol negocio-empresa. Me apena, como decía, vislumbrar ese futuro pero, a pesar de ello, supongo que estaremos ahí. Y, como en el plano deportivo, ya habrá tiempo de volver por este foro a exponer, negro sobre blanco, las impresiones que me surjan una vez podamos valorar resultados del nuevo escenario.

*La foto pertenece a un lance del último encuentro del Barakaldo en Lasesarre. Su autor es Yeray Arenas para la web del club.