Diario Vacacional (¿post?) Pandémico. Dos.

Me siento observado por un pez

«¿Por qué las chicas no enseñan las tetas en la piscina?». Dudas infantiles, sinceras, lógicas habida cuenta que hoy nos hemos tirado buena parte de la mañana en la playa, donde, ahí sí, algunas chicas hacen topless, actividad que, por lo que sea, no ejercen en la piscina. Y ya de paso, me permiten que me reitere en algo que dije el año pasado: yo no soy muy de playa, pero podría quedarme a vivir en los paradisíacos arenales menorquines.

La pelota para la piscina de Telmo ha vuelto a ser objeto de disputa con una niña italiana. A diferencia de su compatriota del día anterior, ésta, Anna, ha tenido a bien permitir a mi chiquillo jugar con SU pelota. De hecho, han acabado trabando una pequeña amistad y nosotros, los padres, departiendo amigablemente en un macarrónico (¿nunca mejor dicho?) y supongo que ridículo dialecto que combinaba ambos idiomas.

Hablando de dialectos… continua en el hotel un camarero andaluz que ya el año pasado me llamó poderosamente la atención. Alto, enjuto, más seco que la mojama, con unas pequeñas lentes y un pelo poblado, canoso y con pinta de ser áspero, como una especie de Scotch Brite, creo que me entendéis. Simpático, resuelto, saleroso, sonriente. Posiblemente, el único miembro de la plantilla al que le preguntaría a qué hora acaba su turno para esperarle, que coja su guitarra (porque, vamos a ver, tiene que tener una guitarra) y corrernos una farra. Sí, amigas y amigos, así discurre mi calenturienta cabeza al regresar a la hamaca de coger una caña y que me atienda el susodicho.

«No sé por qué ha puesto el himno de Francia pero sólo sé que es súper bonito». Nicolás, expresando con emoción lo que ha sentido después de que un mago haya puesto para una parte de su show, el himno del país vecino. Os podéis imaginar lo pobre de la actuación del ilusionista cuando mi primogénito sólo ha destacado ese hecho.

«Juguemos a decir nuestros momentos favoritos del día». Oigan, qué ilusión me ha hecho cuando Telmo ha planteado esa propuesta antes de ir a la cama. He pensado en lo bien que están enseñando este tipo de cosas en el colegio y tal, pero luego ha resultado que es algo que ha visto en unos dibujos animados. Bueno, no pasa nada. Lo adoptaremos como práctica evaluadora diaria. Ah, que ahora querréis saber esos momentos, claro. Bueno, pues Telmo ha referido sus cada vez más atrevidos baños en la piscina grande; Nicolás ha recordado su variedad de saltos también la piscina; Ana, el rato que hemos pasado en la playa y yo la pedazo de siesta que me he echado después de comer.

Diario Vacacional (¿Post?) Pandémico 2022. Uno.

De nuevo, la pedregosa rutina vacacional

La familia duerme derrengada. Tengo ordenador, terraza, wifi, alcohol, tabaco (sí, este año sí) y varias personas que me han pedido que comparta, como el verano pasado, anécdotas vacacionales desde este formato de diario. Responderé, con gusto, a esa demanda, aún con el temor a que se pierda cierta espontaneidad respecto a aquellas entradas .

Estas vacaciones repetimos destino y complejo turístico. Nos sentimos veteranos, nos desenvolvemos bien en el entorno. Miramos con cierta superioridad a los novicios en el convento. Se mantienen muchos de los camareros, de las animadoras, personal al que miramos con cierta complicidad (no correspondida, todo hay que decirlo) y, en definitiva, se repiten otros elementos que conformaron la historia del pasado estío, el de 2021, aunque aquel tuvo sus mascarillas, sus geles hidroalcohólicos y demás medidas preventivas ante el Covid que este año, en cambio, han desaparecido pese a que se supone que el virus sigue por ahí, desbocado. Estamos con la sensación de que es, por fin, el primer verano post-pandémico.

Esta vez no contamos con la inestimable presencia de Dani, Isa y Saioa, fuente de inspiración el pasado año, aunque, ojo, de nuevo, casualidades de la vida, nos hemos topado con otra pareja y su hija del barrio, cuya familia de ella, para más inri, es del pueblo de mis padres. No hay la misma confianza que yo tenía con Dani, pero bueno… todo se andará. O no. El caso es que ellos nos dan sopas con onda en cuanto a los galones a la veteranía en el hotel. Cinco veces ya que han estado aquí. Mucho que aprender de nuestros paisanos.

Otra diferencia respecto al año pasado es el importante número de turista foráneo. Supongo que ante la eliminación de las restricciones para volar a España o para salir de sus respectivos aeropuertos o lo que sea, pero el caso es que la presencia de italianos, franceses y, por supuesto, ingleses es importante. Este hecho genera, entre otras cosas, que nos tengamos que esforzar en identificar los escudos de ignotas camisetas de fútbol portadas por veraneantes británicos y en descifrar el sentido de los tatuajes que pueblan sus ya abrasadas pieles.

Este primer día hemos tenido que lidiar con un niño italiano de unos cuatro años. Éste le ha quitado sin contemplaciones una pelota a Telmo de sus manos. Telmo ha tratado de recuperarla, pero no ha podido y la diferencia idiomática ha dificultado la comunicación. El pequeño transalpino se ha aferrado a su nueva adquisición, ha protegido su botín con uñas y dientes y cuando hemos visto que Telmo no podía rescatar su juguete y se disgustaba y veíamos como el joven truhán trataba de llevarse la pelota hacia sus territorios, ahí decidimos intervenir. Ana se ha acercado al crío y de buenas maneras, pero arrancándole la pelota de las manos, la ha recuperado. No me ha parecido ver a sus padres o responsables cerca, pero no negaré que he temido encontrarme una cabeza de caballo en la cama de nuestra habitación.

Hablando de piratas: éstos lo llevan en la sangre, en la mirada. De hecho, lo noté cuando clavó sus pupilas azules en mis ojos; cuando le devolví una amable sonrisa y él me respondió con una mueca que decía «te voy a dar lo tuyo, fuckin’ spaniard«. Y empezó a dispararme, así, sin contemplaciones, con agresividad, poseído por el espíritu del Almirante Nelson en la batalla de Trafalgar. Una y otra vez, una y otra vez, sin parar, y Nicolás, sorprendido ante tan espontáneo y furibundo ataque, me pregunta: «pero, aita, ¿por qué te ataca así ese niño con la pistola de agua?». Y, consternado, no le supe responder.

Nos ha parecido que la calidad de la comida ha descendido un poco. Y eso que hoy había langostinos a la plancha. Madre mía, qué era eso. Platos y platos a rebosar del clásico marisco por doquier. No puedo asegurarlo, pero diría que, tras la comida y la cena de esta primera jornada, se ha exterminado a la población de estos crustáceos de la isla. Cabezas, bigotes, manchas en la ropa de los comensales, toallitas con olor a limón a tutiplén. Y sí, yo también me puse en la cola para que me echaran una ración de dicho manjar. Precisamente ahí, una chica, muy maja ella, un poco rollo choni, me pidió que le guardase el sitio para llevarle no sé qué a su bebé y me dijo que tuviese cuidado para que nadie le quitase el sitio en la tanda (sic). Desgraciadamente, no pude proteger su lugar ante la ingente avalancha de hombres y mujeres de todo tipo y condición que se apelotonaban con voracidad a llenar sus platos de estos decápodos con sal gorda. Salvada la marabunta, vi a la chica, le pedí discuplas haciéndole ver que perdí su sitio en la tanda para poner a salvo mi vida y ella me dijo que no pasaba nada, aunque me pareció percibir una mirada aviesa que indicaba que me guardase las espaldas.

Y nada, tras un paseo hasta las inmediaciones de la playa y después de que los niños hayan participado en un juego de pistas de temática pirata (por ahí andaría mi némesis de seis años que me embistió con saña esa misma tarde), destrozados por un cansado primer día, nos hemos ido a sobar que mañana (o sea, hoy) será otro día que, quizá, depare historietas que alimenten este diario.

En Lontananza. Una buena historia bien merece saltarse las reglas.

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Ya hacía tiempo que no subía una entrada promocionando En Lontananza en el blog. Pero como el de hoy ha tenido un carácter especial, aquí lo traigo.

Como escucharéis, no disfruto ahora mismo de las condiciones para mirar En Lontananza tal y como dictan las (mis) normas de este podcast. Pero, a pesar de ello, toparme de forma fortuita (y cotilla) con una buena historia (posiblemente mal trasladada), supone saltarse a la torera la filosofía de este espacio.

Cuando escuchéis este capítulo, lo entenderéis todo y, ya de paso, veréis que os avanzo la próxima puesta en marcha de un nuevo juguete.

Hoy me he ido casi hasta un cuarto de hora. Las condiciones me han empujado a extenderme. Espero que os guste.

Cienfiebres Musicales #61. Cosecha 2021 (y IV)

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¡Feliz Navidad!

Llegamos al último episodio de mi Cosecha 2021, dedicado a realizar un resumen del año. Última parte de los cuatro especiales, último capítulo del año y último episodio de la temporada. Nos despedimos hasta febrero con esta banda sonora:

LOS REELS: Esta Navidad

LOS HERMANOS CUBERO: Problemas a los problemas
ANGEL STANICH: Rey idiota
MT. MISERY: The dreaming days are over
APARTAMENTOS ACAPULCO: Alguien normal
FOREIGN CORRESPONDENT: Crying in your sports car

THE FREE DESIGN: Christmas is the Day
DURAN DURAN: Girls on film
JOSERRA SENPERENA/HARKAITZ CANO/MIKEL AGIRRE: Sendero a la cascada
LAS CHINCHETAS: Ya llegó la navidad

THE BATS: Field of vision
BANANAGUN: Taking the present for granted

CHUCHO: Magic
LA BUENA VIDA: Después de tanto tiempo

Cienfiebres Musicales #55. De LFA DJ’s a lucce DJ pasando por DJ Papas.

La invitación a poner unas canciones en la presentación en sociedad de Esmerinda, me subió la fiebre en clave biográfica pensando en mi exigua e irregular trayectoria como pinchadiscos, recorrido que hoy comparto con vosotras y vosotros en la primera parte del programa y con la siguiente banda sonora:

MOGWAI: Auto rock

GEORGIE FAME: Somebody stole my thunder
GEORGE BENSON: Sunny
THE DECEMBERISTS: Sixteen Military Wives
THE DIVINE COMEDY: I like
THE HONEYBUS: Tender are the ashes
ESMERINDA: Violeta

BELLE & SEBASTIAN: Me and the major
HALCON: Te quiero, te quiero, Mimi yo te quiero
PARADE: Letras, canciones, literatura

BEACH HOUSE: Once twice melody
THE VERY MOST: Six different ways of saying the same thing
LAURA RAIN & THE CAESARS: Rise again

ROBYN HITCHCOCK: Mad Shelley’s letterbox
MIQUI PUIG: La xxx canción de amor en la que el chico gana

CAROLINA DURANTE: La noche de los muertos vivientes