Cienfiebres Musicales #26: ¡Chicas!


Jazz, soul, indie, electrónica, pop, northern soul, post rock, folk, jotas, canción de autor, neo-soul, yeyé, punk, rock… no recuerdo un episodio de Cienfiebres Musicales tan ecléctico como este vigésimosexto. Sólo hay un nexo común entre todos estos géneros y temas: todos están interpretados por mujeres.

Sí, digamos que la fiebre de esta semana responde a la certeza de que en los últimos tiempos escucho mucha música en la que las féminas son protagonistas. Y bueno, con el fin de poner banda sonora a esta especie de calentura – no puntual o coyuntural pero sí más prolífica en las últimas semanas – pues ha salido este capítulo.

Suenan las siguientes canciones:

LUCIA MARTINEZ & THE FEARLESS: Oumuamua
ALICIA GRANADOS: No soy un guarismo
ALICE CLARK: You hit me (Right where it hurt me)
THE SUPREMES: Come and get these memories
SAINT ETIENNE: Underneath the apple tree
GOAT GIRL: Sad cowboy
BIRKIT: Leihoa
HEATHER TROST: I’ll think of you
MARÍA RODÉS: Seguramente fui yo
SINGLE: Madrugada Belle Epoque
MARIA ARNAL i MAREL BAGES: Fiera de mí
EXFAN: Perrito
ARLO PARKS: Portra 400
NANCY SINATRA: You only live twice
PJ HARVEY: The wheel
SAINT ETIENNE: Nothing can’t stop us

Fragmentos oníricos. 13 de febrero.


Loli me pregunta cuándo van a empezar con las canciones más disco. Yo le respondo que es un concierto en el que van a tocar íntegramente el Trafalgar. No sé por qué sé que ese concierto de los Bee Gees lo he organizado yo. No sé por qué, pero lo sé.

Aparezco en la fila más cercana al escenario. No hay personal de seguridad. Tres amigos le están pidiendo kalimotxo al batería de los Bee Gees. No sé por qué sé que es el batería de los Bee Gees, pero lo sé. El músico no entiende nada y pone cara de que no entiende nada. Mis amigos deciden irse. Yo les digo que me esperen, que voy a pedir una cerveza al batería de los Bee Gees. No me hacen caso y se van, se van del bolo de los Bee Gees en el que están tocando íntegramente el Trafalgar.

Me enfado. Mucho. Me mosqueo de verdad. Tal es la indignación que me invade que me despierto.

El Acta del Lunes. Pura vida. Keep the Faith!

Semanas convulsas en territorio gualdinegro. Que ya lo sabréis, pero como no publicaba el Acta del Lunes desde el 4 de enero, pues os hago un microresumen: se quitó a Larrazabal como entrenador y se le mantuvo como director deportivo; le sustituyó Germán Beltrán y a este le han dejado como míster tres partidos (dos derrotas contra dos claros aspirantes al ascenso – Bilbao Athletic y Sanse – y un empate frente al Leioa), tras los cuales, se decide botarle y le sustituye Jabi Luaces, que debutó en el banquillo de Lasesarre este pasado sábado. Un cambio que no se ha vivido demasiado bien entre la masa social gualdinegra y que coincide con la buena noticia de que se sale del proceso concursal, lo cual puede llevar a barruntar en que puede haber acuerdo ya con grupo que se va a hacer con las riendas económicas del Baraka y que éste ha decidido ese cambio deportivo. Eso especulando y sin desdeñar otro tipo de opciones.Como decía, a la nefasta temporada en lo deportivo, se une el sainete en forma de baile en el banquillo, el mosqueo de parte de la afición, el mosqueo por parte del míster saliente y la sensación de que esto acaba como el Rosario de la Aurora, un culmen que se podría ubicar desde hace ya mucho tiempo, por otra parte.

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Cienfiebres Musicales #25: descubrimientos del 20 en el 21

En estas primeras semanas o meses de 2021, aún quedan rescoldos musicales de discos o singles del pasado año que me enfebrecen. Descubrimientos discográficos hallados ahora que no caté en su momento por lo que fuese o simplemente porque aparecieron en las postrimerías del pasado curso.

Pues eso, hoy pseudonovedades editadas el pasado año y otras más literales del momento más reciente.

Suenan:

GHOST POWER: Asteroid witch
GIRLATONES: One chord too many
ADELE & THE CHANDELIERS: Love you more
THE BATS: Fields of vision
BANANAGUN: Out of reach
COMMUNICANT: She moves the sky
GOAT GIRL: P.T.S. Tea
TEENAGE FANCLUB: I’m more inclined
OCTUBRE: Otro despertar
ALEXANDERPLATZ: Isabel como Fernando
TIGRE Y DIAMANTE: El fantasma del Chava Jiménez
SANTIAGO DELGADO Y LOS RUNAWAY LOVERS: Runaway lover
NOBEL: comunicando

Birmania

Cuando por fin decidimos ir de viaje a Birmania, nos dijeron que había que mandar una carta a uno de los generales. Y que, además, en esa carta, yo no podría ser Educador Social ni Ana doctora. Que les iba a costar entenderlo. Me transformé en abogado y Ana cambió a categoría de enfermera.

Cuando llegamos al aeropuerto de Rangún o Yangon, lo primero que me llamó la atención fue que nos recibieron unas mujeres ataviadas con uniforme militar caqui, falda y calcetines blancos sobre zapatos de tacón negros. Un look bastante extremo para recoger nuestros visados de turista y nuestros pasaportes.

Cuando íbamos por las calles de la capital o de Mandalay o de alguna otra gran ciudad, nos sorprendía la gran presencia de monjes y monjas budistas, casi en cualquier sitio. Pese a vivir en una dictadura militar, la presencia de soldados no era tan evidente, pese a que nuestra guía nos decía, siempre bajando la voz, que estaban, siempre estaban.

Cuando ella, la guía, de cuyo nombre no logro acordarme (sí me acuerdo que aprendió español en Salamanca y que era muy glotona y le encantaba comer), se atrevía a hacer algún comentario cercano a lo político, siempre en algún lugar en el que no hubiese nadie cerca y siempre bajando el tono, lo hacía para rendir pleitesía a la Señora, Aung San Suu Kyi, lideresa de la oposición a los militares en aquel entonces, miembro del gobierno desde 2016 y símbolo de la democracia del país asiático. Y Nobel de la Paz, por cierto. Una Nobel de la Paz que, sin embargo, ha sido cuestionada por su inacción ante la “limpieza étnica” de los Rohingya en su país.

Cuando pasamos cerca de un arrozal, me pareció ideal sacar una foto a un nutrido grupo de agricultores que se afanaban en recoger el cereal. Rápidamente, nuestra guía me recomendó no hacerlo ya que, según me dijo, aquellos recolectores eran presos. Poco después de aquella advertencia, vimos como un coche era parado por una patrulla militar. Al parecer, según nuestra guía, es posible que a los que iban en aquel coche, se les hubiese ocurrido lo mismo que a mí. O sacar una foto a un puente o tratar de acceder a algún lugar prohibido por los soldados.

Cuando regresamos a casa tras más de tres semanas recorriendo ese maravilloso país que es Myanmar o Birmania, caía en el tópico de la sonrisa de sus habitantes, en la amabilidad de sus gentes. Tópico que, no por serlo, deja de ser menos cierto. También hablaba del hecho de que por vivir bajo una dictadura militar, la influencia occidental era menor y eso lo hacía aún más atractivo, pero que, aún así, ojalá sus habitantes obtuviesen pronto la democracia.

Cuando estuvimos en Birmania fue en 2009, en nuestra luna de miel. Varios años después recuperaron cierta “normalidad” democrática, la cual, desgraciadamente, se ha vuelto a ver truncada hace escasos días. Me da mucha pena pensar que algunas de las escenas descritas puedan repetirse de nuevo, aunque seguro que la sonrisa de los birmanos siga iluminando ese país que, desgraciadamente, está de actualidad estos días.

* La imagen que acompaña este texto es una de las muchas que hice en aquel viaje. Esta es en alguna pagoda de la zona de Bagán.